sábado, 7 de mayo de 2016

Sistemas representativos

REPRESENTACIÓN POLÍTICA Y SISTEMAS REPRESENTATIVOS.

1.        Razones de la supervivencia de los partidos políticos en los sistemas representativos.

Si el régimen de partidos o Estado de partidos está en decadencia o en crisis, es conveniente encontrar explicaciones para entender su persistencia en el tiempo. Hay en principio cuatro hipótesis explicativas para dar cuenta del hecho de la supervivencia actual de los partidos políticos en los Estados capitalistas avanzados.

      La 1ª hipótesis es la llamada hipótesis de la elección ilusoria. Los partidos existen para reproducir el principio de soberanía popular. Se trata de crear la ilusión de que cuando se elige se elige entre varias alternativas, puesto que la libertad en la democracia es la libertad de elegir entre varias alternativas. La objeción consiste en afirmar que la elección no es indispensable para crear orden y estabilidad el ejemplo que hay que considerar es el de las dictaduras.

      La 2ª hipótesis es la de la cohesión. Es necesario que haya personal político cohesionado. Es la necesidad de contar con una clase política. La objeción consiste en que hoy resulta difícil distinguir entre el personal político del partido y el personal funcionario de la Administración.

      La 3ª hipótesis es la del sondeo responsable. Los representantes políticos de los partidos transmiten información útil al gobierno. La objeción viene a decir que también los sondeos de opinión cumplen esa función

      La 4ª hipótesis es la de la reducción de la complejidad. Los partidos reducen la complejidad. Facilitan las decisiones administrativas. La objeción afirma que esta función de criba pueden realizarla también las organizaciones de intereses.

      Alessandro Pizzorno añade a estas cuatro hipótesis una quinta hipótesis, a saber, la hipótesis que afirma que los partidos son las únicas organizaciones que Emic representan el interés general. Ocurre que los partidos políticos son y actúan como garantes del valor de la moneda que se intercambia en el mercado político. Los ciudadanos necesitan organizaciones y estructuras estables a las que poder referirse con seguridad. Además los ciudadanos necesitan formas de identidad social una vez que han perdido las antiguas formas (tribu, religión). Hay dos funciones pues de los partidos políticos, la estabilidad del mercado político y la identidad social por medio de la ideología.

2.        Proporcionalidad y fórmulas distributivas o proporcionales.

Se hace necesario establecer el número de votos y calcular el número de puestos que corresponderán a cada partido. La cuota electoral es la cantidad que resulta de la división entre votos y escaños válidos de un distrito.

Hay dos fórmulas para resolver el problema de la aplicación de las fracciones. La fórmula del resto mayor y la fórmula de la media mayor. La fórmula del resto mayor: Estas fórmulas son las más favorables a una distribución de escaños que refleje más fielmente la distribución de votos entre candidaturas. Pero la aplicación de ese tipo de fórmulas suele acompañarse de disposiciones que atenúan su efecto de proporcionalidad, por ejemplo el umbral electoral que impide la participación en el reparto a partidos que no superan un determinado volumen de sufragios.  Es la variante Hare-Niemeyer y la variante Hare-Andrae. La fórmula de la media mayor: Se trata de conseguir que el coste medio en votos necesarios para conseguir un escaño sea el mismo para cada partido. La versión más simple de esta fórmula es la siguiente: Se establece el cociente electoral, y se procede a una primera distribución de escaños, otorgando a cada partido tantos escaños cuantas veces se contiene la cuota en su total de sufragios. La segunda distribución de restos consiste en que los votos de cada partido se dividen por el número de puestos que ya han conseguido en la primera fase más 1 para averiguar cuál sería su media de votos. La lista que presenta una media mayor se hace con el escaño.
      3.        Modificaciones introducidas, según la concepción elitista, por la democracia de masas en los fundamentos e instituciones de la democracia liberal clásica.

La primera modificación introducida en la democracia es la ampliación del sufragio y la introducción del sufragio universal. Aparece el Estado de partidos. Se transforma la representación misma. La propiedad y la cultura han dejado de estar representadas. Además, al haber introducido la disciplina de partido en el voto de los diputados electos, los partidos del régimen de partidos, se produce la reintroducción del mandato imperativo, prohibido desde las Revoluciones burguesas. Se produce así la defunción del parlamentarismo. En la democracia de partidos, el pueblo vota más por un partido que por una persona. La mejor prueba de ello es el notable fenómeno de la estabilidad electoral. Las divisiones electorales reflejan divisiones de clase. El parlamento no es ya un lugar de discusión, sino un lugar de manifestación de los acuerdos suscritos por las ejecutivas de los partidos políticos en otro lugar distinto. Los representantes del pueblo votan debido a las decisiones adoptadas en otros lugares por sus partidos.

4.        Causas que han suscitado la tendencia a la representación corporativa en las sociedades contemporáneas.

En primer lugar, hay que reseñar el crecimiento de las organizaciones.

En segundo lugar, hay que citar la multiplicidad de intereses existentes.

En tercer lugar, la representación de intereses es necesaria. La necesidad de representar algunos intereses particulares.

En cuarto lugar, la necesidad de gobernabilidad. Se trata de la necesidad de un modelo de colaboración.

En quinto lugar, los imperativos del capitalismo en su fase crítica. Se trata de limitar las demandas salariales excesivas de la clase obrera.

En sexto lugar, la influencia de la socialdemocracia.

En séptimo lugar la defensa de los intereses nacionales. El nacionalismo.

En octavo lugar, la función del Estado.

En noveno lugar, la necesidad de concertación social.

     5.        Análisis de Weber sobre los partidos de masas y su repercusión en la democracia.

Weber desarrolla una teoría de la democracia que se denomina teoría de la democracia elitista competitiva. La democracia representativa es una democracia de liderazgo plebiscitario. Lo más importante en la democracia son los líderes políticos y la lucha por el liderazgo político en la competición electoral. La democracia es clave para garantizar el liderazgo político y nacional efectivo. Los partidos políticos refuerzan la importancia del liderazgo, que debe ser entendido como un concomitante necesario, tanto de las organizaciones a gran escala, que requieren una dirección política firme, como de la pasividad del electorado.

            Para Weber la extensión del sufragio y el desarrollo de los partidos políticos minaban la concepción liberal clásica del parlamento como lugar para la reflexión y la discusión racionales guiadas sólo por el interés general. La política es política de partidos. Los partidos se convierten en máquinas electorales construidas para ganar las elecciones. Los partidos rechazan la afiliación y se constituyen en centros de lealtades.  La democracia es considerada por Weber como por un terreno de prueba para los líderes, como el mercado, es un mecanismo institucional para eliminar para los más débiles y elegir a los más fuertes. El electorado es incapaz de discriminar entre políticas y sólo es capaz de discriminar entre líderes. La democracia representativa es una democracia de liderazgo plebiscitario.

6.        Tendencia a la personalización de la opción electoral: causas.

En la democracia de audiencia, la última transformación de la democracia liberal o del Estado liberal habida últimamente según Bernard Manin, ocurre que la individualidad de los candidatos parece ser uno de los factores esenciales de estas variaciones. Los votantes tienden cada vez más a votar a la persona en vez de votar al partido o al programa, generando la impresión de que estamos ante una crisis de la representación (en vez de la crisis de la democracia de partidos).

            Hay una tendencia a la personalización del poder. Las campañas electorales se centran en los líderes de los partidos. Hay dos causas de la personalización: 1. Los canales de comunicación política afectan a la naturaleza de la relación representativa. Los candidatos gracias a la radio y a la TV son conocidos por toda la Nación, por todo el cuerpo electoral. Esto favorece la percepción de las personas de los candidatos electorales. 2. El creciente papel de las personalidades a costa de los programas es una respuesta a las nuevas condiciones en las que los cargos electos ejercen su poder. Los candidatos presentan sus cualidades personales más que su programa electoral ante el público. Así no se tienen que comprometer con promesas concretas. Se trata pues de una confianza personal la que existe o debe existir entre el representante y el representado. La confianza, tan importante en el liberalismo clásico, vuelve a asumir un papel central en la democracia de audiencia. Es probable que haya pasado la época de votar los programas de los candidatos, pero puede estar comenzando la era de votar el historial de los gobernantes.

 
7. Incidencia de la transformación de los partidos políticos en la representación política.

Antes las diferencias entre partidos eran diferencias que reflejaban diferencias sociales, de clase. Hoy son los partidos políticos los que provocan las divisiones sociales. Los partidos políticos han cambiado el gobierno democrático. Ahora lo que hay es el Estado de Partidos. Los partidos de masas transformaron la representación misma. En primer lugar, los representantes eran ciudadanos corrientes que habían llegado a las direcciones de los partidos por su militancia y devoción a la causa. En segundo lugar los representantes políticos, una vez elegidos seguían bajo el control del partido. Era la disciplina de voto del partido.

El Estado de partidos fue aceptado como un avance democrático. En la democracia de partidos el pueblo vota más por un partido que por una persona. En la democracia de partidos las divisiones partidistas, electorales reflejan divisiones de clase. En esta forma de representación, un cierto sentido de la pertenencia y de la identidad social determina mucho más las actitudes electorales que la adhesión a los programas de los partidos. El partido de masas organizado propone una ideología como principio de identificación

El representante político elegido debe seguir las indicaciones del partido. Hay disciplina de voto en el parlamento y control de los diputados por el partido. El parlamento se convierte en cámara de manifestación y pierde el carácter de cámara de discusión. Los representantes no votan a la luz de la razón ni a la luz de los argumentos intercambiados en el parlamento, sino como resultado de las decisiones tomadas en otros lugares.

El partido electoral-profesional o atrapalotodo es un partido que corresponde a la democracia de audiencia. Declina la identificación del elector con el partido. Aumenta la volatilidad electoral. Se produce la incorporación de los partidos al Estado. El peso de los partidos en la sociedad se reduce notablemente.

 

8. Los planteamientos neopluralistas de la democracia.

            En la versión o visión neopluralista, los grupos de interés no pueden considerarse como necesariamente iguales y el Estado no puede considerarse como el árbitro neutral entre todos los intereses: las corporaciones económicas ejercen una influencia desproporcionada sobre el Estado y, por lo tanto, sobre la naturaleza de los resultados de la democracia.

            Los neopluralistas reconocen el carácter complejo de las consecuencias y peligros del desarrollo de unos intereses y estructuras burocráticos. Por ello es vital el análisis de quién consigue realmente qué, cuándo y cómo. Los neopluralistas rechazan la existencia de unos patrones fijos, inalterables, en las relaciones y los resultados políticos, y subrayan la necesidad de examinar las constelaciones de intereses,  los contextos institucionales, los recursos y las tácticas concretas que intervienen en un determinado caso. A pesar de que reconocen la preeminencia de los intereses económicos, los neopluralistas no presentan una visión fija o completa de las fuerzas y relaciones que sustentan la política democrática contemporánea. Al señalar este punto, retienen algunos principios esenciales del pluralismo clásico (descripción de cómo la democracia liberal genera una variedad de grupos de presión, un conjunto de demandas en continuo cambio y un amplio número indeterminado de posibilidades políticas). Además, los neopluralistas afirman que la democracia liberal es un obstáculo al desarrollo del Estado monolítico insensible: partidos políticos competitivos, esfera electoral abierta y grupos de presión vigilantes.

 

9. Representación neocorporativa y representación democrática.

            El modelo de representación democrático o parlamentario sufre la competición por parte del modelo de representación de intereses neocorporativos. Hay grupos de presión, hay grupos de interés particulares organizados.

            El modelo típico ideal de la representación moderna (individual) debe enfrentarse a una realidad en la que pesa cada vez más otra dimensión, la de grandes organizaciones para la tutela de los intereses originados en la esfera privada.

            La representación democrática representa a la Nación. La representación política democrática representa a todos los ciudadanos, al interés general y público. La representación neocorporativa representa intereses privados y colectivos particulares. No representan el interés general. La representación neocorporativa extrae su legitimidad del reconocimiento por parte del Estado, que les da el monopolio de la representación en el seno de las respectivas categorías. El Estado considera a la representación neocorporativa como interlocutora valida.

            Un verdadero régimen político corporativo supone la marginación de la representación individual electoral. El problema es si el corporativismo puede sustituir a la representación política individualista.

            En ningún caso puede hablarse de una sustitución integral de los circuitos representativos y de toma de decisiones democráticas-territoriales-electorales por circuitos funcional-corporativos. De todos modos, hay que decir que como la representación parlamentaria es insuficiente para asumir la multiplicidad de las demandas sociales, surge el neocorporatismo como estructura diferenciada para canalizarlas. Sustrayendo así  al Parlamento decisiones importantes pero siendo compatibles ambas estructuras.

 

10. Las fórmulas proporcionales y sus repercusiones en la distribución de escaños.

            Las fórmulas distributivas proporcionales de resto mayor son las más favorables a una distribución de escaños que refleje más fielmente la distribución de votos entre candidaturas.

            La fórmula del resto mayor es la más proporcional de las utilizadas, pues otorga el mayor número de puestos sobrantes a los partidos que tienen muchos votos sin usar, aunque perjudica a los concentrados territorialmente y, por tanto, débiles en el conjunto estatal-nacional.

            La fórmula de la media mayor suele favorecer a los partidos con mayor número de votos y perjudica a los minoritarios, ya que son aquellos los que suelen presentar mejores medias.

 

11. La concepción neopluralista: relación entre democracia y economía.

            Según los autores neopluralistas, las corporaciones económicas ejercen una influencia desproporcionada sobre el Estado y, por lo tanto, sobre la naturaleza de los resultados de la democracia. El reto más importante para la libertad procede de la desigualdad económica. El capitalismo actual está implicado profundamente en la creación de una variedad de formas de desigualdad, todas las cuales amenazan la extensión de la libertad política. El capitalismo corporativo moderno tiende a producir desigualdades tan grandes, respecto a los recursos sociales y económicos, como para causar serias violaciones de la igualdad política y por lo tanto del proceso democrático.

            La capacidad del Estado para actuar e intervenir en la sociedad y en la economía está limitada por las exigencias de la acumulación capitalista. El crecimiento económico es imprescindible para que haya recursos financieros suficientes para realizar políticas sociales en el Estado social del Bienestar. Por un lado, tiene que satisfacer el Estado las demandas del pueblo. Por otro lado tiene que garantizar el proceso de reproducción del capital, la rentabilidad del capital.

            Todo gobierno debe garantizar el proceso de acumulación capitalista y la rentabilidad del capital. La democracia necesita del capitalismo para sobrevivir. Si no hay capitalismo no hay democracia aunque pueda haber capitalismo sin democracia.

 

12. Relación entre sistemas electorales, gobernabilidad y sistema de partidos.

            Si lo prioritario es garantizar una sólida base para el Gobierno, se optará por la fórmula mayoritaria, si lo fundamental es en cambio, dar libre expresión a la voluntad política de los diversos grupos sociales, lo más adecuado es la representación proporcional.

            Los defensores del sistema mayoritario afirman que la voluntad de la mayoría es la única que debe contar para asignar puestos representativos, siendo evidente su derecho a imponerse en democracia. A continuación argumentan que esta fórmula es más funcional políticamente al crear un Gobierno con perfiles claros ante el electorado que cuenta con una sólida base representativa y de apoyo. Finalmente, señalan que, con este criterio, los vínculos entre elector y elegido son más estrechos dadas las reducidas dimensiones de las circunscripciones, consustanciales con la fórmula mayoritaria.

            La representación proporcional defiende el pluralismo y la equidad. El proporcionalismo estabiliza los sistemas de partidos existentes. Con el sistema proporcional se consolidan los partidos y se evitan bruscos cambios de gobierno al favorecerse las coaliciones mayoritarias.

            Según Duverger, la representación proporcional tiende a generar un sistema de partidos múltiples, rígidos e independientes. Multipartidismo.

            El sistema electoral mayoritario a dos vueltas tiende a generar un sistema multipartidista flexible e interdependientes los partidos entre sí.

            El sistema electoral mayoritario a una sola vuelta tiende al bipartidismo.

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