sábado, 15 de julio de 2017

La secesión permanente

Los separatistas catalanes llevan explícitamente desde 2012 declarando que desean la secesión de España: Referendos, elecciones plebiscitarias, proclamación unilateral de la secesión, propaganda, amenazas. Un delito continuado de alta traición, de lesa Patria. Lo cierto es que llevan ya 5 años de secesión y aún no se ha llevado a efecto tal secesión. No se ha consumado la separación. Los políticos dialectales catalanes siguen pidiendo cosas, dinero, privilegios. Siguen incumpliendo la ley, marginando a la lengua española, que es la única que hablan la totalidad de los catalanes -el 53% de los catalanes son hispanohablantes- y la que más se usa en Cataluña, lógicamente. La Generalidad de Cataluña está en quiebra económica por lo demás y sólo se sostiene recibiendo dinero del Gobierno de España. Cataluña ahora es una entidad parásita de España. Los políticos dialectales catalanes o bien quieren privilegios -vivir parasitariamente a costa del resto de España- o bien quieren simplemente la secesión.
El gobierno de España, del PP, de Rajoy se comporta de manera infame, pasiva, sin hacer nada. Finalmente esta pantomima dialectal catalana, esta payasada política puede desembocar en la reforma constitucional del título VIII de la Constitución para garantizar los privilegios dialectales de los que ya gozan los catalanes y su corrupta clase política regional. No habría secesión según esto pero sí más pesados privilegios, más financiación a costa, evidentemente -juego de suma cero- del resto de España.
Es hora de acabar con los privilegios, autonomías, diputaciones, etc. No necesitamos autonomías, ni partidos separatistas, ni la marginación del español, ni aprender ni estudiar en dialectos ridículos que no sirven para nada más que para garantizar privilegios para los que los dominan. Una sola lengua, el español, una sola administración nacional y leyes iguales para todos los españoles. Escupid sobre los separatistas y los dialectales. Este es el mejor homenaje que podemos hacer hoy a Miguel Ángel Blanco.

jueves, 13 de julio de 2017

Hernán Cortés, el hombre superior providencial

Hernán Cortés ya saben todos que conquistó México, 13 de agosto de 1521 y posteriormente el territorio de lo que se dio en llamar Virreinato de la Nueva España. Podemos comparar precisamente la importancia de Hernando Cortés a Alejandro Macedonio. También podemos compararlo con Julio César, conquistador de las Galias. A Bernal Díaz del Castillo podemos compararlo con su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España con Julio César y su La conquista de las Galias. En ambos casos se trata de un imperialismo generador, que busca extender una manera de concebir el mundo y de ser y estar en él. En el caso de Hernando Cortés, el ortograma imperial que le guía y orienta en su conquista de México viene constantemente expresado en la Historia verdadera: Acabar con los sacrificios humanos y con la antropofagia, acabar con la mariconería, pacificar a las diversas tribus indígenas y convertir a todo el mundo a la fe verdadera, al catolicismo, la religión de los españoles. Por eso la genialidad de Cortés debe ser resaltada por sus éxitos políticos y militares. Es pues un hombre superior providencial español y biennacido. Con Cortés nació el México moderno y comenzó la civilización en el continente americano. Los indígenas pasaron del salvajismo a la civilización.

domingo, 18 de junio de 2017

Iván Fandiño, un hombre superior

El torero afincado en Guadalajara ha muerto cogido por el toro en una corrida de toros en Francia. Ha muerto con honor, con gallardía, como un héroe, porque de eso se trata: del enfrentamiento del hombre con una fiera salvaje, contra una bestia irracional: entendimiento contra instinto. Tiene que ser de verdad, no en una realidad virtual, representada. Esta es la grandeza de la tauromaquia. A una corrida de toros se va a ver el heroísmo, la valentía, la astucia, los conocimientos etológicos del hombre frente a una bestia en un combate a vida o muerte. Por eso Iván Fandiño era un hombre superior, extraordinario por el gran mérito que tiene el ser torero y no morir en el intento o morir en el intento como ha resultado finalmente para la desgracia de Iván Fandiño.
Los animalistas no tienen razón en sus invectivas groseras, soeces, carentes de ética y de buen sentido, llenas de maldad ética. Son simplemente basura nazi y así hay que calificarles por su estrecho parentesco con la ideología nazi, de origen protestante y animalista y ecologista. Uno de los elementos constitutivos del nazismo fue su animalismo. Himmler estuvo en 1940 en las Ventas y el pobre hombre tan sensible vomitó. No le ocurrió lo mismo con los judíos y la solución final. Ya se ve que situaban a los animales por encima de los judíos y a tal fin promulgaron leyes que prohibían el maltrato animal y los experimentos con animales. No así con los judíos y víctimas del holocausto.
Mientras haya toros en España, podremos tener aún la esperanza de que no todo está perdido en el proceso de putrefacción progresista y democrática que sufrimos desde 1977, ahora que la clase política del Régimen de 1978 celebra ufana sus méritos de gobierno corrupto, europeísta y dialectal-separatista amén del cortejo de ideologías políticas basura que pueblan nuestro panorama político, entre las que se encuentra el animalismo: confundir a hombres con animales y atribuirles a éstos cualidades éticas, morales y políticas.

Pedro Sánchez, el demagogo

En la Antigüedad Clásica ya existía el fundamentalismo democrático, duramente criticado por Platón y por Tucídides y por Aristóteles. En suma, los sabios nunca fueron demócratas. La masa era comparada por Platón con un animal irracional incapaz de la menor reflexión, carente de rigor, sensible a la adulación y con afectos cambiantes, non muta d´acente, ma si di pensiero. Es como si un experto en domesticación de animales sabe cómo acercarse a la masa y sabe decir lo que le gusta y lo que no le gusta, un etólogo vamos. El demagogo es asimilado a un sofista y a un etólogo avant la lettre por Platón.
Los demagogos existieron. Claro que existieron, Cleón fue uno de ellos. Otro fue Cleofón. Amenazaban con gestos obscenos a los aristócratas y a todo aquel que no fuera fundamentalista democrático. Sin embargo, murieron por la Patria.
En los regímenes democráticos plutocráticos de mercado pletórico de bienes los demagogos son cobardes y oportunistas y algunas veces hasta quieren desmembrar la Patria con tal de gobernar en un lugar minúsculo. Carecen de visión de Estado. Sólo les queda la visión de establo. Tal es el caso de Pedro Sánchez. Bueno, también tenemos a Pablo Iglesias. Prometen cosas imposibles, estúpidas y pelgrosas para el interés nacional-general. Son antipatrióticos y sus mensajes carecen de significado porque son sin sentido.
Pedro Sánchez, elegido por el PSOE como su dirigente, es un ambicioso y sin escrúpulos que nada digno de comentarse profiere en sus actos públicos. El PSOE, la corrupta socialdemocracia española siempre ha sido oportunista y demagógico. Provocó el levantamiento de Asturias en 1934 y en 1936 provocó la guerra civil española.
El PSOE es una amenaza real para España y sólo sabe causar daños a la Patria. Ya lo hizo con el nefasto Zapatero al frente. El PSOE debería desaparecer por decencia, por patriotismo y por eutaxia de Estado nacional español. Por España.

lunes, 1 de mayo de 2017

El obrero masa socializado

1 de mayo de 2017, los sindicatos de clase, la mayor estafa del Régimen de 1978 se manifiestan en España, ellos a favor del PSOE, del socialfascismo y de la corrupción socialdemócrata, subvencionados con dinero estatal, municipal, autonómico, apoyando al separatismo, la inmersión dialectal, antiespaña, antiobreros, sirviendo de correas de transmisión del PSOE, corrompiéndose en Andalucía con PSOE e IU, no lo olvidemos, ellos, sosteniendo la existencia de una ficticia clase obrera universal, por lo cual se autodenominan sindicatos de clase. Las consecuencias de la caída del Muro de Berlín en 1989 se dejan notar en los sindicatos, la clase obrera ha desaparecido. Su destino es la desaparición paulatina. Eduard Bernstein demostró a finales del siglo XIX que la predicción marxista del empobrecimiento progresivo del proletariado era una falsedad. Más bien lo que ocurría era que se constituían nuevas clases medias. Sus palabras fueron proféticas y a la vista está que la decadencia de los sindicatos es irreversible e inexorable. Seguirá habiendo colectivos, gremios, grupos sociales, pero ya no habrá jamás una clase obrera universal, internacional dispuesta a instaurar la dictadura del proletariado. En 1914 quedó demostrado que no había tal clase obrera, pero los partidos comunistas y socialistas y sus sindicatos respectivos seguían por inercia alimentando el mito como idea reguladora de sus acciones políticas y sociales. El mito se cayó finalmente y ahora la desintegración de partidos comunistas y socialdemócratas y de los sindicatos de clase a la vista de todos está.

domingo, 30 de abril de 2017

Alicia Rubio

Finalmente ese grupo de presión LGTB y la basura de Podemos, el apoyo de los progres y la pasividad moral del PP han conseguido su objetivo, que un claustro miserable de profesores cobardes y miserables destituyera a la jefa de estudios del IES Peridis de Leganés. Vaya por delante mi apoyo incondicional a la profesora Alicia Rubio y mi desprecio absoluto a todo ese colectivo de infames. Escupid sobre el infame decía Voltaire y yo ahora lo repito: escupid sobre los infames.
No hay libertad de expresión ni de cátedra en los institutos. Sólo queda defender las perversiones sexuales y ser progresista. Esta es la corrección política que admite el Régimen de 1978. Presumen de libertades y de garantías y eso es falso. El Estado garantista no existe, hay censura, represión, imposición, imposición de ideologías absurdas y ridículas y de mentiras, imposturas intelectuales con las que hay que comulgar con ruedas de molino. La inspección educativa está al servicio de la sociedad de las familias y no al servicio ni de la verdad ni del rigor. La democracia desemboca en la inmoralidad Platón dixit y es verdad y desemboca posteriormente en la tiranía y era y es verdad. Escraches hechos con la ayuda de alumnos indocumentados, impresentables y analfabetos e impulsados por la escoria política de Podemos. Profesores que no tienen lo que hay que tener para defender la verdad y la honestidad. Esta es la basura de sistema educativo empeñado en aprobar a todo el mundo para esconder su fracaso y su incompetencia. Se inventan denuncias falsas. Es una verdadera mafia educativa que desmiente sus proclamas de libertad e igualdad. Sólo hay dictadura progresista.

viernes, 28 de abril de 2017

Crítica a la teoría de la novela de Jorge Lukács



En 1916 publica Lukács su obra “Teoría de la novela”. En el fondo este escrito juvenil de Lukács es una fenomenología del espíritu al estilo hegeliano aplicada a la literatura, a la epopeya, tragedia, drama, lírica, poesía y novela.

Según afirma Lukács, la novela es la expresión del desamparo trascendental de la vida moderna. Una especie de versión idealista del tema nietzscheano de la muerte de Dios. La muerte de Dios ha dejado un inmenso vacío imposible de llenar en principio que tiene su lógico reflejo en la literatura y particularmente en la novela. La novela es una narración de los acontecimientos de los hombres en una realidad vacía dice Lukács. Su contenido es la historia del alma que parte para conocerse, que busca las aventuras para ser probada en ellas, para hallar su propia esencialidad. A diferencia de las tragedias y de la epopeyas  griegas, la novela se encuentra privada de una necesaria y espontánea relación con el todo. La novela exhibe una búsqueda de sentido que está abocada al fracaso.

La Teoría de la novela [Die theorie des romans] fue publicada por Georg Lukács en 1920. El primer manuscrito fue escrito el verano de 1914 y la versión final en el invierno de 1914-1915. Publicada por primera vez en 1916 en Zeitschrift fur Aesthetik und Allgemeine Kunstwissenschaft de Max Dessoir, después Paul Cassirer lo publicaría en forma de libro en 1920 en Berlín. Subtitulado como “ensayo histórico filosófico sobre las formas de la gran literatura épica", lo que busca es hacer un análisis hegeliano de las categorías estéticas y literarias, y la forma en que la novela se constituyó como modelo hegemónico en las sociedades actuales.

Teoría de la novela fue realizada por Georg Lukács en 1916 y editada por Paul Cassirer en Berlín en 1920. Había sido publicado anteriormente en la revista Zeitschrift fur Aesthetik und Allgemeine Kunstwissenschaft de Max Dessoir en 1916. Lukács escribió el primer manuscrito en el verano de 1914 y la versión final en el invierno de 1914-1915. Fue su tercer libro después de El alma y las formas (1911) e Historia evolutiva del drama moderno (1912), no tomamos en consideración su texto La forma dramática (1909) pues integra la primera parte de Historia evolutiva. En español existen varias ediciones, la más conocida es la realizada a cargo de Manuel Sacristán por la editorial Grijalbo en 1985, Teoría de la novela se encuentra en el primer volumen junto con El alma y las formas. Existe una edición anterior hecha por Juan José Sebrelí en 1966 en Buenos Aires. Otra edición más reciente es la de Ediciones Godot Argentina publicada en 2010 y con traducción de Micaela Ortelli.

El mismo autor indica en uno de los prólogos a Teoría de la novela en 1962 (42 años después de la publicación del texto) que durante la realización de este trabajo se encontraba en un cambio de ideología, dejaba las ideas de Kant para entrar al idealismo hegeliano. Sin embargo, seguía usando como marco teórico a las “ciencias del espíritu” de Dilthey:

[La] así llamada escuela de las “ciencias del espíritu”; entiendo que está actitud se basa, esencialmente, en mi juvenil entusiasmo por las obras de Dilthey, Simmel y Max Weber. Teoría de la novela es, en efecto, una producción típica de las tendencias de esta escuela. Cuando conocí a Max Dvorak en Viena, en 1920, me confesó que consideraba mi estudio la publicación más importante del movimiento.

 

Gyorgy Lukács. “Prólogo” en Teoría de la novela. Buenos Aires, Ediciones Godot, 2010. Pág. 7.

 

El método o moda del que habla Lukács consistía en elaborar generalizaciones a partir de características de un período o ámbito en específico, para luego proceder por deducción al análisis del fenómeno individual, para así comprenderlo en su extensión. De esta manera Teoría de la novela es un representante típico de las “ciencias del espíritu”. Su innovación se encuentra en ser uno de los primeros textos de esta escuela en tomar elementos hegelianos, ya no kantianos ni cerca del positivismo, para estudiar el arte y la literatura. La primera parte del libro está determinada por principios hegelianos, por ejemplo, la comparación entre los modos de totalidad en la épica y el drama, la idea histórico-filosófica sobre lo que la novela y la epopeya poseen en común y los diferencia, etc. También retoma ideas de Goethe, Schiller y Solger.

1 Años después el mismo autor diría que su obra “no llegó tan lejos” y que “permaneció en el nivel de mero intento que fracasó tanto en diseño como en ejecución, pero aun así estuvo más cerca que otros estudios contemporáneos de alcanzar una solución verdadera”.

2 Para Karl Mannheim el libro de Lukács plantea un intento de interpretar un fenómeno estético, el de la novela, desde la filosofía de la historia.

3. Georg Lukács plantea una división social: sociedades cerradas y abiertas, al igual que hará en 1945 Sir Karl R. Popper en “La sociedad abierta y sus enemigos” desde una perspectiva liberal.  En las primeras encontramos que no hay una escisión entre el ser y el mundo, el adentro y el afuera, no hay distinción entre el alma y la figura o acción. Son sociedades meramente homogéneas, lo cual permite que la naturaleza sea cerrada y se derive una secuencia de totalidad; es decir, hablamos del mundo de la absoluta inmanencia.

4 Por el otro lado tenemos a las sociedades abiertas las cuales sí tienen una clara distinción entre el afuera y el adentro y se las denomina sociedades trascendentes. Un común denominador entre este tipo de sociedades es la relación del hombre con la naturaleza: en las sociedades cerradas el hombre está subordinado a la naturaleza, en las abiertas el hombre se vuelve sujeto y las controla.

Un claro ejemplo de sociedad cerrada lo encuentra Lukács en la primera etapa de la Grecia antigua, la Grecia de Homero, es aquí donde nace la épica, la cual busca resolver la pregunta: ¿Cómo puede la vida volverse esencial? Puro idealismo hegeliano.

5 Cuestión contraria a otra etapa de la Grecia antigua, la del mundo de la tragedia, en ésta se perfila el nacimiento de la esencia, acto configurador de la filosofía que devela a destino trágico como la cruel arbitrariedad de lo empírico. Este héroe será transfigurado en una de las últimas etapas del mundo helénico, la de la trascendencia platónica, aquí el héroe o sabio deja de ser trágico y total, se transforma con su gran actividad cognitiva y visión creativa, es decir, pasamos del héroe épico, al trágico y al héroe cognitivo. Para Lukács la totalidad es la condición para que surja la literatura épica, una vez que se rompe este vínculo entre la esencia y el hombre este género se va desarticulando, sólo hay casos específicos donde el mundo se completa nuevamente, donde se recupera la totalidad: Giotto y Dante, en Wolfram von Eschenbach y Pisano, en Santo Tomás y San Francisco; con estos autores la estética ha vuelto a ser metafísica por última vez.

6. La transformación de un mundo inmanente en uno trascendente condujo al sometimiento de las formas de arte a una dialéctica histórica. Después de la épica, los géneros artísticos se cruzarán unos con otros, la suma de ellos es sólo una totalidad histórica de lo empírico y de las condiciones empíricas en las que nació cada forma. Así, el sentido histórico – filosófico de la periodicidad ya no se hallará en las formas simbólicas – artísticas. Pero mientras la perturbación de las relaciones trascendentales hace desaparecer la inmanencia, así la esencia escindida puede empalidecer pero nunca desaparecer por completo. Por eso, la tragedia, a pesar de sus transformaciones, ha sobrevivido hasta nuestros días con su esencia intacta, mientras que la épica debió desaparecer y dar lugar a una forma enteramente nueva: la novela.

7. La relación de la esencia puede ser de dos tipos, una esencia cercana a la vida, donde encontramos a la plenitud como una forma de aproximación y a la transparencia, el otro tipo es la forma abstracta de la esencia, alejada de la vida. Esto hace necesario la dualidad estilística de la tragedia moderna, cuyos polos modernos son Shakespeare y Alfieri. A diferencia de estos autores, los griegos nunca entraron en el dilema de la esencia, por ello, el coro griego otorga vida y plenitud a la esencia situada por fuera y más allá de toda vida, esto es, de forma interna y externa. El coro y corifero en la tragedia griega poseen la misma esencia, son completamente homogéneos, por eso pueden cumplir funciones por separado sin destruir la estructura de la obra.

8. La vida no se encuentra ausente del drama moderno, puede ser desterrada como lo hacen los clasicistas, lo cual implica un reconocimiento, no sólo de la existencia de lo desterrado sino de su poder. Este tipo de tragedia consume la vida. Ubica a sus héroes sobre el escenario como hombres vivos en medio de un mundo aparentemente vital. De esta manera, la figura del héroe se vuelve polémica y problemática; ser un héroe ya no es la forma natural de la existencia en la esfera de la esencia, sino el acto de enaltecerse por sobre lo meramente humano, ya por sobre la masa que los rodea, como por sobre sus propios instintos.

9. En el drama griego las figuras se encuentran a la misma distancia de la esencia, están en el mismo nivel y tiene los mismos deseos: formar una unidad. A diferencia del drama moderno donde la jerarquía es una condición de su existencia, el dramatis personae está sujeto al destino y a su resultado último, la soledad trágica. Así, uno de los problemas de la tragedia moderna es el de la confianza, las figuras confían que esa jerarquía desaparecerá y se fundirán todos con la unidad, pero esto no pasa. La soledad dramática y psicológica constituye la experiencia de vida del hombre en proceso de convertirse en héroe. Podemos separar al héroe según su relación con la esencia, el héroe inmanente o épico es un yo empírico dominado por el deber ser, esto mata la vida y cancela la muerte del héroe, éste debe vivir. El drama, más alejado de la vida, muestra el yo inteligible del hombre el cual asume los atributos simbólicos de la vida, por ejemplo, una ceremonia simbólica, la muerte.

10. La épica conforma una visión utópica que se ayuda del efecto lírico, lo elegíaco y la grandeza de las acciones para consolidarse. El drama no busca la grandeza de los temas, ignora el contraste entre la totalidad y la segmentación; busca existir, es decir, constituir un universo y capturar su esencia, poseer la totalidad empírica y metafísica, pues combina la trascendencia y la inmanencia.

11. La epopeya y la novela no están diferenciadas por sus intenciones fundamentales sino en sus realidades histórico – filosóficas. Como indica Lukács: “La novela es la epopeya de una época en que la totalidad extensiva de la vida no está determinada, en que la inmanencia del sentido tampoco está directamente determinada, pero que aún busca la totalidad.” (p 44). De esta forma, uno de los constituyentes de la tragedia y la épica es el verso trágico, el cual es según Lukács, duro, contundente, aísla y crea distancia para abrigar a los héroes en las profundidades de su soledad. El verso épico también crea distancia pero genera felicidad y ligereza, transforma el tiempo en un nivel de existencia; la armonía establecida presupone que este tipo de verso debe cantar a la totalidad sagrada de la vida. La ligereza es una característica de la gran literatura épica, es sólo una forma de utopía, fuerza creadora de la realidad y privadora de su totalidad. Cuando esa ligereza ya no es concedida, el verso es desterrado de la épica, o se transforma en verso lírico. De esta forma sólo la prosa puede incluir el sufrimiento y el éxito, sólo su flexibilidad y su rigidez no rítmica pueden abrazar la pesadez y la ligereza.

12. Algunos ejemplos son la prosa de Cervantes, la de Goethe, en contraposición con la obra lírica de Ariosto y la de Goethe. Una figura central es Dante, quien es más lírico que Homero, pues el tono de balada se usa para apelar a los rasgos de la epopeya, así, crea una obra basada en la inmanencia del sentido a la vida en el más allá, esto es, la inmanencia de la trascendencia, puesto que transforma lo individual en componente de la totalidad.

13. Otra diferencia entre la epopeya y la novela es que la primera busca dar forma a la totalidad de la existencia, mientras que la novela busca descubrir y construir la totalidad de la vida.

14. El individuo épico, el héroe de la novela, es producto de la extrañeza con el mundo exterior. Cuando el mundo es internamente homogéneo, los hombres no difieren cualitativamente unos de otros. En sentido estricto, el héroe de la epopeya no es un individuo. Se ha entendido como característica esencial de la épica que el objeto no se relacione con el destino de una persona en particular sino con el de una comunidad; ya que, lo completo, lo cerrado del sistema de valores del cosmos épico crea un todo orgánico. La importancia de un acontecimiento en un mundo cerrado siempre es cuantitativa, la serie de aventuras en la que se manifiesta este acontecimiento será significativa según el grado en que también lo sea para un complejo de vida orgánico: una nación o linaje.

15. Lukács señala que en la tragedia el héroe debe de ser rey por la simple necesidad del sendero ontológico del destino; lo que en la tragedia no es más que un símbolo constituye una realidad en la epopeya: la fuerza de la unión entre un destino individual y la totalidad. Dante es el único gran ejemplo en el que se distingue claramente a lo arquitectónico dominando lo orgánico; y por lo tanto su obra presenta una transición histórico-filosófica de la epopeya a la novela. Aún se verifican la inmanente ausencia de distancia y la perfección de la verdadera épica. Sus figuras son individuos con consciencia y de manera activa, se ubican en oposición a una realidad que se comienza a aparecer cerrada.

16. La novela es la expresión de la madurez viril, en contraste con el infantilismo normativo de la epopeya. La totalidad de la novela es una imperfección, una resignación. En el resto de los géneros la aceptación de una disonancia es anterior al acto de dar forma, en la novela la aceptación es la forma misma, de ahí que el autor plantee una relación diferente en el ámbito de la ética y la estética. La novela desde el punto de vista artístico es el género más amenazado y ha sido definido como una forma artística incompleta por los que no pueden diferenciar entre problemática del objeto y del ser problemático. Sin embargo, la novela posee un gemelo caricaturesco de quien resulta casi indistinguible en todas las características formales inesenciales: la novela de entretenimiento, su única diferencia es que ésta carece de sentido.

17. Ahora, la forma externa de la novela es esencialmente biográfica; oscila entre un sistema conceptual y complejo vital que busca objetivarse en la organicidad de la biografía. En la forma biográfica, la incansable lucha por alcanzar la unidad de la vida y la perfecta arquitectura del sistema se equilibran y se ponen en reposo. El personaje principal de una biografía lo es por su relación con un mundo de ideales que se encuentren por encima de él; pero, inversamente, ese mundo sólo alcanza expresión a través de la experiencia del sujeto. La biografía da cuenta de una vida completa e inmanente significativa de un individuo problemático, éste es problemático pues no tiene objetivos evidentes y, además, se encuentra determinado recíprocamente por el mundo contingente.

18. La composición de la novela comprende la paradójica combinación de elementos heterogéneos e independientes en un todo orgánico que es destruido una y otra vez. Ahora, la tragedia rompe con la jerarquía de los mundos, ahí no existe ni dios ni demonio, puesto que el mundo exterior es sólo la oportunidad del alma de hallarse, para que el héroe se descubra como tal. De ahí la famosa frase de Lukács: “La novela es la epopeya del mundo abandonado por Dios; la psicología del héroe de la novela es demoníaca, a falta de un dios.”. Si Dios no existe, todo está permitido.

19. El autor define y diferencia a los tipos de héroes para comprender mejor el héroe novelístico. El héroe dramático no conoce interioridad, pues esta es el producto de la dualidad antagónica entre alma y mundo, la angustiosa distancia entre psiquis y alma. Su seguridad no es puesta a prueba, pues es una característica a priori. Así, la novela habla de la aventura de la inferioridad; su contenido es el relato del alma que sale a buscarse, que quiere ponerse aprueba con las aventuras para poder hallar su propia esencia.

20. J. M Bernstein indica que Teoría de la novela fue un gran suceso para la intelectualidad de la primera etapa del siglo XX. Algunos de los pensadores que quedaron sorprendidos o marcados por este texto son Theodor Adorno quien escribe en su texto El significado del realismo contemporáneo que el libro de Lukács es un brillante y profundo estudio que replantea las categorías filosóficas básicas de la estética. Bernstein asevera que las carreras políticas de Adorno y Walter Benjamín no serían posibles sin la base del libro de Lukács. Otro estudioso que fue marcado con la lectura de las primeras obras de Lukács es Lucien Goldman quien basa su sociología de la literatura en los textos del crítico húngaro.

La crítica que le formulamos a Lukács y a todos cuantos pretenden componer una teoría de la novela o una teoría literaria es que, en el caso de la novela, al no haber ciencia de la literatura, no puede haber una teoría de la novela entendida como ciencia estricta. Esto es algo muy pertinente, porque el “tema de nuestro tiempo filosófico, diríamos, consiste en distinguir las ciencias de las ciencias ficción, teniendo en cuenta que la mayor parte de las ciencias ficción, que no quieren reconocerse como tales, se reclutan entre las llamadas ciencias humanas”[1]. La teoría literaria o de la literatura no es ciencia. Se halla a la altura de la llamada ciencia del derecho o jurisprudencia, un discurso teórico de metodología beta-2 operatoria. Carece de cierre categorial. Tendrá un cierre técnico, retórico, lingüístico a lo más. No hay ciencia de la literatura ni crítica literaria científica. No se puede prescindir en absoluto de los juicios de valor del escritor que escribe sobre literatura. Lo que dice Lukács es tan arbitrario como lo que diría cualquier otro investigador o teórico o catedrático o profesor de literatura sobre la novela.

Lo único que puede decirse de la novela es que es un relato en prosa de extensión variable en el que los contenidos y argumentos son muy variados. Hay muchas novelas. Lukács no tiene en cuenta la novela antigua ni la medieval. La novela procede de la epopeya, pero también de las leyendas y mitos e historias. La novela puede tratar de cualquier cosa, de cualquier historia y lo que afirma Lukács es arbitrario enteramente.

En conclusión, como no puede haber una teoría científica de la novela, caben tantas teorías de la novela como catedráticos o teóricos de la literatura pueda haber… La perspectiva ideológica o filosófica del investigador será la que haya que tener en cuenta para una clasificación de las teorías de la novela llegado el caso y a la hora de resolver cómo proceder. La verdad de una teoría de la novela se resolvería por las insuficiencias de sus teorías rivales, más que por las virtudes o ventajas de la propia y de manera axiomática. La verdad en todo esto será tentativa, praxeología metalingüística apagógica.

 



[1] Gustavo Bueno, 1982. Gnoseología de las ciencias humanas, Actas del I Congreso de teoría y metodología de las ciencias,  Primera edición, Oviedo, 1982 Editorial Pentalfa.