lunes, 11 de abril de 2016

El progresismo como ideología y como sistema




 

La enseñanza en España es un reflejo de la situación del sistema político: Monarquía parlamentaria oligárquica de partidos donde florece la corrupción y es consentida por todo el mundo con un silencio tácito. País donde no hay debate intelectual ni político sobre nada. No se habla nada ni se critica nada. Esto es lo que se llama "democracia". Mediante el procedimiento técnico del sufragio, regla procedimental y mediante la convención de la supremacía de la mayoría, regla convencional, los ciudadanos que votan optan entre las diversas oligarquías políticas o partidos o élites de notables encuadradas en partidos carentes de democracia interna. Estos partidos, a su vez designan los candidatos y se reparten el poder institucional del Estado y su poder territorial siguiendo cuotas electorales. De esta forma los ciudadanos sólo optan entre las siglas de los partidos. No eligen ni nombran a nadie. Son los partidos la columna vertebral del Régimen y escapan a cualquier control proveniente del pueblo. Así, la “voluntad popular” es una ficción jurídica, una metáfora que expresa el dominio absoluto de los partidos sobre las instituciones y la sociedad.    

En este régimen una casta de privilegiados disfruta de todas las ventajas y prebendas, goza de impunidad penal y controla todos los resortes del poder social, económico e intelectual. La cárcel está reservada en España a los pobres. No existe ningún movimiento social ni político que represente a los sin nada, a los que están sometidos y oprimidos. La izquierda es virtual, no real, no es más que una pieza del sistema político diseñada para engañar a los incautos y desprevenidos, que tranquilizan su conciencia moral o política conformista representándose que con su voto están contribuyendo “al progreso”, “a la revolución”, y otras lindezas por el estilo. La izquierda impide que los ciudadanos de izquierda se organicen para destruir el sistema otorgando éstos su confianza a aquella y a sus partidos y dejándose llevar por las organizaciones tótem del sistema para que nada cambie aunque haya que emplear retórica gruesa y populista para embaucar al vulgo. Así, entonces, la izquierda es un aparato del Estado. Nada entonces que decir respecto a los partidos de derecha, claro está. ¿Qué se le puede pedir a un partido de derechas? Nada. En este régimen los ciudadanos normales estamos como espectadores y para aplaudir con las elecciones, acto de adhesión inquebrantable al régimen de 1978 y que no sirven para configurar políticamente la voluntad popular por las crecientes similitudes existentes entre los partidos del Régimen y por la utilización sistemática de técnicas de mercado y publicidad para configurar la voluntad popular. Así, las elecciones nada deciden. En esta situación de corrupción generalizada, de existencia de unos privilegios que nada tienen que envidiar a los privilegios de los privilegiados del Antiguo Régimen anterior a 1789 y que con tanta finura criticara E. Sieyes, el desánimo popular se hace evidente en la creciente abstención política de los ciudadanos siervos ante la constatación de que no hay cambios y de su impotencia política.

En este clima surgen los progres -izquierda de diseño para dar gusto a los intereses de la burguesía- cuyo discurso no se lo creen ni ellos mismos. Los progres no tienen ideas, sólo intereses y castigan sin piedad a los discrepantes en los institutos, escuelas, etc. Ellos partiendo de una presunta superioridad moral nos imponen sus soluciones educativas (LOGSE, LODE, LOPEGCE), sus valoraciones, sus ideologemas para justificar la catástrofe educativa española. Un día, Marchesi, célebre caradura progresista del PSOE, tuvo la desvergüenza de afirmar que la culpa de todo el caos actual es que no "se aplica la reforma educativa" sic. Con esta gente que no se entera o que mejor dicho, finge no enterarse de nada, vamos apañados. Ni creen en la libertad de expresión individual, personal, u otros que también existen- ni en la crítica. Sólo quieren ellos medrar, trepar y vigilar al enemigo. Los progres en los institutos gustan de ejercer la dirección de los centros y de realizar maniobras con políticos, inspección, sindicatos, partidos, alumnos, padres, profesores para aplastar toda disidencia que ponga en peligro sus intereses. ¿Qué intelectuales españoles defienden la LOGSE? Nadie. Sin embargo, la LOGSE sigue. Nadie inteligente ni honesto ni serio cree en ella. Sólo los demagogos del PSOE-IU, los sindicatos de clase -el gran fraude de nuestra época- las asociaciones de Padres de Alumnos -satélites morales del PSOE o del PP- y las asociaciones de alumnos (Véase el Sindicato de Estudiantes que ha convocado demagógicamente -siguiendo instrucciones precisas del PSOE-IU- diversas huelgas "revolucionarias" de estudiantes en los últimos tiempos, que cree en la LOGSE como su creo ideológico "izquierdista". Esa es su revolución). A esto se llama "enseñanza de calidad". Una calidad de mínimos.

Así se llega al establecimiento de un salario mínimo interintelectual, un común denominador de la mediocridad y del aplastamiento de la inteligencia. Esta es la más perdurable de todas las corrupciones, la del saber. Llamaré la atención a los lectores acerca del hecho de que ningún logsiano o progresista quiere debatir nunca para argumentar a favor de sus tesis. Están invitados a hacerlo, aunque ellos en sus papeles periodísticos quieren silenciar toda crítica y prefieren contestar con difamaciones y calumnias -el viejo estilo fascista- No tienen argumentos o, tal vez, no se crean nada de lo que proclaman, puro nihilismo, pura vaciedad. Estamos condenados a una pervivencia de unos cuantos años de este lodazal educativo y a que se empeoren nuestras condiciones de trabajo –pues tenemos al enemigo dentro del cuerpo de enseñantes- progresivamente. El sistema se configura como un sistema de beneficencia para pobres y para tontos -enseñanza pública- y un sistema para las clases pudientes y para los inteligentes -enseñanza privada-. Nadie me ha podido convencer todavía de la falsedad de esta aserción. Un sistema educativo es bueno si los ricos van a él. Lo demás son cuentos. Hace ya años que la burguesía ha abandonado la escuela pública, tan grande es el grado de degradación conseguido por la progresía.

A los nacionalistas separatistas y racistas les viene muy bien el sistema educativo español actual, que favorece su propaganda -sus mediciones craneométricas, su culto a la lengua regional, su autoritarismo, sus mentiras, su propaganda, su formación en el espíritu nacional-aldeano-euskalerrista o catalanista que tanto da lo uno como lo otro- Quien no está de acuerdo tiene como opción "democrática", el exilio, el aplastamiento, el silencio. Es una

verdadera limpieza étnica. Al final sólo quedarán los puros, los elegidos y entonces se podrán dar el "gran lujo" de "tolerar" algunas voces disidentes. Sin disciplina, sin orden, sin ciencia, sin saber, con muchas asignaturas en las que no se aprende nada serio ni se hace nada -se aprueba de oficio- nuestros jóvenes están condenados al paro, a la marginación, al alcoholismo y a la imbecilidad analfabeta autosatisfecha para complacencia de los jerarcas de IU y PSOE que mandan a sus hijos a la enseñanza privada, la mejor prueba de que saben correctamente cómo está el patio. Las APAS, prolongación demagógica de partidos y sindicatos para controlar y manipular a su antojo la enseñanza, pueden difamar, injuriar, calumniar, perseguir a los profesores díscolos mediante la injuria, las acusaciones anónimas, y quedar en una perfecta impunidad social y penal y con la pasividad moral de la Administración. Es la liquidación de la enseñanza empezando con el cultivo de la injuria y la calumnia. Así sólo se configura un sistema de clientelismo entre el Estado (MECU, Inspección) y la masa, manipulada y encuadrada previamente en organizaciones correa de transmisión de instrucciones de partidos políticos y sindicatos (APAS) Yo te doy poder para machacar los centros educativos, tú me votas y defiendes mis intereses. Tanto el Estado como las organizaciones clientelares están interesadas en el actual sistema de corrupción generalizada al servicio de los privilegiados de siempre: evitar que los alumnos pobres produzcan problemas y masifiquen la Universidad. Ahora resulta imposible que el talento de los alumnos pobres destaque. Primeramente se les junta con los integrados -la marginalidad, a eso le llaman la solidaridad-. Solidaridad de los pobres con los pobres, como siempre- y se les nivelan sus conocimientos. Máquina de aplastar diferencias intelectuales al alza, socialización en la mediocridad, máquina de expandir el cretinismo político, moral, social. Burocracia infinita de papel, reuniones, mentiras, intrigas, pura mentira que pocos se creen y que todos aceptan y acatan. Vivir en la mentira, vivir de la mentira. Atacar a quien dice que el príncipe está desnudo cuando los demás afirman que está vestido. La inspección técnica del Ministerio de Educación no es técnica, sino político-ideológica y no duda en injuriar ni en calumniar a los profesores dignos a sabiendas con tal de hacer sangre ante el aplauso de las APAS para darle gusto al vulgo hablándole en necio. Graves tiempos son estos en los que hay que luchar por lo evidente, por la objetividad, en los que las falacias sofísticas de la pedagogía siguen ocupando un sitio muy importante en el organigrama de los institutos. Corrupción de la Enseñanza Primaria (juegos y chorradas). Corrupción de la ESO (Enseñanza Secundaria Obligatoria) /Prohibición de suspender –una prohibición no escrita, pero no por ello menos contundente y efectiva- Aprobados de oficio. Bachillerato el más corto del mundo (vaciedad de contenidos) Universidad corrupta -LRU del PSOE- Colocación de sus partidarios por méritos de “guerra”, al igual que Franco colocó por méritos de guerra entre 1939 y 1954 a sus partidarios intelectuales -Los profesores no numerarios de los años setenta, tan luchadores contra el franquismo y tan sumisos con el PSOE y la corrupción actual del régimen de partidos de 1978. Silencio en la Universidad. Se está muy a gusto allí. Liquidación de asignaturas en el bachillerato que son fundamentales para una formación intelectual digna en Occidente: Latín, Griego, Filosofía. Algunos siguen diciendo que esto es "muy positivo" para el pueblo. El pueblo no debe saber esas cosas "tan difíciles", sobre todo si los marginales, los problemáticos, etc. entran en las aulas al lado de los normales de las clases humildes. Los humildes inteligentes deben sacrificar su talento y su inteligencia al servicio de los humildes no inteligentes e insociables. El coste para las clases privilegiadas es nulo, cero. Perfecto: vender como solidaridad el aplastar a los humildes y a los competidores de las clases populares. Esa es la consecuencia: Todo el poder y el saber y los privilegios para las clases oligárquicas. Los tontos que obedezcan y que crean en el sistema y voten al PSOE o a IU creyendo en la bondad de tales fuerzas políticas o que crean en la excelencia de las corruptas burocracias sindicales "de clase", con su mensaje de siempre: "Qué buenos que somos nosotros con nuestra revolución" para que todo siga como siempre, igual. Tiene que haber muchos progres para que el sistema se legitime y legitime sus corruptelas y clientelismos. La masa prefiere seguir presa en su infantilismo moral y político. La salida del culpable estado de minoría de edad del pueblo sería la solución. Por ahora es difícil por no decir imposible. Los progres tienen esa función sofística de distracción de los ingenuos. Los progres son ociosos, gorrones del sistema para la neutralización y el engaño de la masa. Los sindicatos, servicio de orden de la patronal (Estado o empresa privada) para mantener el orden en el corral. Los sindicatos son hoy los legítimos herederos de los sindicatos verticales del régimen nacionalsindicalista del 18 de julio del General Franco. Recibiendo subvenciones del Estado y de la patronal cumplen con su función de encuadrar y disciplinar a los trabajadores de forma ejemplar. También en un régimen pluralista se puede explotar a los trabajadores y se puede hacer de ellos dóciles instrumentos del poder de la oligarquía política de partidos y sindicatos amén de organizaciones sociales satélites de partidos y sindicatos. Se trata de repartir subvenciones y prebendas y privilegios y de saberlas dosificar hábilmente para obtener la obediencia al Estado.

 

Felipe Giménez.

 

 

 

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