miércoles, 22 de marzo de 2017

El padre Juan de Mariana y su defensa del tiranicidio

En homenaje al Padre Juan de Mariana, y no pudiendo asistir al Primer Congreso sobre el Padre Juan de Mariana, que se está celebrando hoy en Talavera de la Reina, procedo a escribir esta pequeña nota pedagógica sobre un punto importante del pensamiento político del Padre Juan de Mariana.

         El padre Juan de Mariana es el más destacado monarcómaco católico. Es un pensador de la Contrarreforma. Su doctrina del tiranicidio, así como su idea de potenciar el papel político de los obispos es una idea en la que coincide con otros jesuitas de la contrarreforma.

         Nace en Talavera de la Reina (1536) y muere en Toledo el 16 de febrero de 1623.

         En su De rege et regis institutione (1599) es en donde Mariana formuló su teoría del tiranicidio que defendió como algo necesario. En el Libro I. Cap. V queda planteado el tema del tiranicidio. Distingue Mariana entre rey y tirano. A continuación se plantea el problema de “si es lícito matar al tirano” (cap. VI). Comenta los hechos relativamente recientes de Francia en 1588: el asesinato del duque Enrique de Guisa, jefe del partido católico por parte del rey Enrique III de Valois y el asesinato de éste por parte de Jacobo Clemente y la consiguiente muerte del tiranicida.

“Así murió Clemente, considerado por los más como una gloria eterna de Francia, cuando sólo contaba veinticuatro años. Era de modesto ingenio y de cuerpo no muy robusto, pero algún impulso superior aumentó sus fuerzas y vigorizó su alma” (73-74) [Los números entre paréntesis que siguen a las citas remiten a las páginas de “La dignidad real y la educación del rey”. Introducción y traducción de Luis Sánchez Agesta. Madrid, 1981.

         Mariana defiende el tiranicidio porque el pueblo es el titular del poder político. Mariana defiende que es necesario el tiranicidio cuando no existen otros medios para conseguir que el tirano abandone el poder político. El problema es cuando el rey se convierte en tirano. Teniendo un origen legítimo su poder, sin embargo, por sus actos este poder político deviene ilegítimo. Cuando no es posible que los estamentos del reino hagan nada porque el tirano bloquea sus movimientos o sus reuniones, cabe recurrir a la acción privada, individual, particular cuando no es posible que el cuerpo de la Nación actúe. Prohíbe Mariana la muerte por envenenamiento del tirano porque entiende que así el tirano se mataría a sí mismo (Cap. VII.).

         Es que ocurre que la obediencia es voluntaria. El poder político del gobernante deriva su legitimidad y legitimación por el consentimiento voluntario de los gobernados. La titularidad del poder político le corresponde a la sociedad política, no al rey. Al rey le corresponde el ejercicio del poder. Mariana es partidario de la monarquía limitada por las instituciones medievales, como ocurría en Aragón con sus Cortes, que servían para defender las leyes. El poder real está así limitado. No está por encima de las leyes. Princeps non est solutus legibus. El rey está sometido a las leyes, que emanan de la república y no del mismo rey.

22 de marzo de 2017.

jueves, 16 de marzo de 2017

La basura de Podemos

En Leganés, la profesora Alicia Rubio, directora del IES Peridis ha sido objeto de escrache por parte del vulgo estudiantil convocado por Podemos. Su crimen es criticar la ideología de género. Ultimi barbarorum. La ideología de género es falsa y es ridícula: divide a la sociedad en sexos y no en grupos sociales. Sostiene que varones y mujeres formamos dos clases sociales, donde los varones somos violadores, maltratadores, la clase dominante del heteropatriarcado, otra majadería progresista decadente y nihilista. Sostiene además que género y sexo son lo mismo y además sostiene que la diferencia sexual es convencional, relativa y puede ser variada. Uno si se siente mujer es mujer eo ipso y si se siente varón es varón eo ipso por propia decisión. Olvidan que el sexo viene determinado de manera inevitable e indeleble por los cromosomas XX en el caso femenino y XY en el caso masculino. El sexo no es como el color de los ojos o el color del pelo. No puede cambiarse a voluntad. Las operaciones de cambio de sexo son disfraces. La transexualidad es una enfermedad mental similar al trastorno mental consistente en afirmar uno de sí mismo que es Napoleón y que por ello todo el mundo debe llamarle Napoleón y ponerle la cara de Napoleón por el deseo o voluntad libre del sujeto individual. No hay niños con vulva ni niñas con pene. Eso son aditamentos hechos por seguirle la corriente a quien afirma eso. La disociación mental respecto al sexo de cada cual es una enfermedad psiquiátrica. Dejémonos de tonterías. Mi solidaridad con la profesora Alicia Rubio y con su libertad de decir lo que le plazca y de pensar como le venga en gana y mi desprecio absoluto a esos alumnos idiotas y manipulados por Podemos que han salido en Leganés a protestar contra la profesora. Abajo el progresismo, abajo Podemos, abajo la ideología de género.

lunes, 6 de marzo de 2017

Basura eusquérica

La crisis del Estado Español, de España, de la Nación Española se manifiesta en la impunidad y en la desenvoltura con que sus enemigos internos operan. El Estado de las Autonomías era y es un mecanismo de voladura controlada y lenta pero sostenida de España. El otro día una cretina eusquérica en ETB, la TV dialectal eusquérica vasca se dedicaba por una vez más a difamar a España y a los españoles y una cateta y paleta eusquérica, Miren Gaztañaga decía que los españoles somos paletos, atrasados, catetos...Mira quién lo decía, una eusquérica. Pero ¿Qué me va a decir a mí, a un español bien nacido hispanohablante, una pobrecilla dialectal que habla una lengua sintética, inventada que sólo entienden cuatro gatos? No se puede ser alguien grande e importante hablando lenguas ridículas. Yo estoy en contra de que los dialectos sean subvencionados, fomentados e impuestos al pueblo. Son para conseguir convertir a los españoles en acémilas, en bestias de carga. Lo único que cabe añadir es que los necios han triunfado y se dedican a obligar a todo el mundo a pensar en necio para darles gusto a ellos, a los terroristas, a los separatistas, a los españoles malnacidos.

lunes, 30 de enero de 2017

El progresismo imbécil valga la redundancia

La elección por el vulgo de Donaldo Trump ha demostrado o puesto aún más de relieve si cabe la imbecilidad de los progresistas y demócratas fundamentalistas. Sólo saben balbucear sobre los derechos humanos y sobre la democracia desde su perspectiva idiota y débil mental, infantil. Viven en la estupidez socialdemócrata del pensamiento Alicia como vivía Zapatero hace unos años en España de nefasta memoria.
No se dan cuenta de que el realismo político es lo que tiene que regir la gobernación del Estado y que el interés nacional del pueblo está por encima de los derechos humanos formulados formal y abstractamente. Un Estado tiene una cosa que se llama soberanía y que consiste en el control de la capa cortical, la conjuntiva y la basal. El control de las fronteras, el control de la inmigración forman parte irrenunciable de la soberanía de un Estado y no admiten ser puestas en cuestión por intelectuales progres o por mediocres demagogos populistas embrutecidos por su ignorancia, su criminalidad y su demagogia en la que a veces incluso hasta llegan a creer embobados por el poder que la ideología (M3) puede llegar a ejercer en su mediocre y débil subjetividad (M2). Entonces determinados planteamientos políticos llevan a estos sujetos a afirmar tesis absurdas y a tener comportamientos dignos de ser analizados por parte de un psiquiatra. Es cuando yo digo que Fornicarmena, por poner un caso muy famoso en España, necesita ayuda profesional. Presumen de demócratas y luego se creen con la superioridad moral que les da su estúpida y falsa ideología para dar lecciones de humanismo, armonismo  y derechos humanos. Son ágrafos e incapaces de la menor reflexión. Encima apoyan a la ETA y se ponen a despotricar contra Donaldo Trump, el héroe de nuestro tiempo.

viernes, 27 de enero de 2017

El filósofo y el político




Según Platón son filósofos aquellos que pueden alcanzar lo que se comporta siempre e idénticamente del mismo modo. El no-filósofo, sumergido en la doxa, deambula por la multiplicidad de los fenómenos. Pasa su vida en la doxa. El filósofo ama toda la realidad, esto es, las Ideas. Ama el saber desinteresadamente, amasa conocimientos y ama la verdad. Será morigerado. No necesitará en ningún caso ser controlado y dirigido por otros.

El filósofo no tiene miedo a la muerte. Aprende con facilidad. Está dotado de buena memoria. Es valiente.

Los filósofos más razonables, más racionales y rigurosos son inútiles para la plebe. El filósofo no debe ir suplicando al vulgo que le permitan gobernarlos por su bien. De todos modos lo más terrible que sobreviene a la filosofía es el desprestigio que tiene debido a la conducta y calidad teórica de los que dicen que se ocupan de la filosofía. El desprestigio de la filosofía proviene de aquellos que dicen dedicarse a ella. Frente al filósofo está el filodoxo, el amante de las opiniones o filotheamón, el amante de los espectáculos, vamos, el sofista, que no hace otra cosa que enseñar lo que la multitud prefiere , las convicciones del vulgo y a eso los sofistas lo llaman ciencia. La multitud no es filósofa.

Según Platón la autoridad política debe fundarse en la verdad, esto es, en la filosofía porque el saber y el poder político deben ir unidos si queremos un gobierno o un Estado eutáxico. La fuerza está subordinada a la ciencia. El verdadero filósofo es el verdadero hombre de Estado. Sólo el filósofo cuenta con la legitimidad política derivada de su saber absoluto e indubitable, sistemático, objetivo, científico, racional.

En el “Político” Platón señala que la función política exige aptitudes especiales. La ciencia política es la ciencia real, la ciencia del mando, epitaktiké, es una tekhné. La ciencia de la distinción es la base de este saber político, critiké tekhné la llama Platón. Sólo una élite filosófica posee este saber.

El buen gobierno será pues el gobierno de la razón y de la ciencia. La superioridad de la ciencia sobre la legislación queda así establecida por Platón. El gobierno perfecto no requeriría leyes, sino ciencia. La ciencia es el único criterio válido para establecer un gobierno perfecto.

Como tales situaciones perfectas no existen, resulta entonces que la ley es la única garantía de buen gobierno en los gobiernos imperfectos. En este terreno el interés público debe prevalecer siempre sobre la voluntad arbitraria del individuo. Leyes, ÇX, 923 a-b.

En las Leyes Platón sostiene que el régimen mixto de monarquía y de democracia sería el régimen ideal. Un tirano joven aconsejado por un viejo sabio y prudente sería la mejor dirección política.

No renuncia Platón nunca al gobierno del saber de todos modos. El titular de la soberanía es un Autócrator, un señor absoluto.  No hay orden político o legal que sea superior al saber absoluto. Si hay verdad absoluta, hay poder absoluto.

Este gobierno del saber determinó en la República de Platón la idea de una poesía de Estado y de una música de Estado determinadas y establecidas de una vez para siempre.

Por eso deben ser los filósofos quienes gobiernen el Estado. El gobierno ideal platónico es una sumisión total al control filosófico.

martes, 24 de enero de 2017

Nota sobre el idealismo.




Kant distingue entre lo que él denomina “realismo trascendental” y “realismo empírico”. Llama realismo trascendental a aquella concepción según la cual el espacio y el tiempo y también las determinaciones categoriales corresponden a las cosas tal y como son en sí mismas, es decir, independientemente de nuestra percepción y de nuestro pensamiento. En oposición a éste, Kant defiende el idealismo trascendental. El idealismo trascendental es la concepción de que la espacialidad, la temporalidad y las categorías se hallan sólo en nuestras representaciones de las cosas y no en ellas mismas. El realismo empírico, defiende que las cosas espaciotemporales son fenómenos y es conciliable para Kant con el idealismo trascendental.

El idealismo gnoseológico o epistemológico es la concepción según la cual el conocimiento constituye a su objeto, es decir, lo conocido, de modo que el objeto no tiene otro ser que el ser del conocimiento, el ser en el conocimiento, en la conciencia.

El realismo gnoseológico, por el contrario, es aquella concepción según la cual el objeto tiene en sí mismo un ser real, éste ser real puede depender del conocimiento, pero sin disolverse por eso en el proyecto constituido por su pensamiento imaginativo. El conocimiento se asemeja al objeto.

En George Berkeley y David Hume la crítica de la percepción sensible conduce a rechazar el realismo del mundo externo. Según Berkeley el ser de los cuerpos consiste en su ser percibidos. Según Hume, el escepticismo lo es porque la concepción realista se basa sólo en la fuerza de la imaginación, puesto que no se puede demostrar, pero tampoco refutar.

El idealismo moderno comienza con Descartes. La duda metódica conduce al cogito ergo sum. La certeza la posee sólo el que piense en el hecho de que él piensa.

El idealismo moderno es un idealismo gnoseológico subjetivo, puesto que consiste en que reduce sobre todo el llamado mundo externo a representaciones o ideas.

Podemos distinguir a este respecto, entre un idealismo relativo, que sería el sostenido por Descartes, Malebranche, Leibniz y Locke, porque éstos autores sólo reducen las cualidades secundarias al sujeto cognoscente, pero manteniendo sin embargo, las cualidades primarias como cualidades objetivas, con lo cual, queda un residuo de realismo, y un idealismo absoluto, que es el sostenido por George Berkeley, puesto que Berkeley sostiene que las cualidades en su totalidad son subjetivas, secundarias. El mundo externo se vuelve así una representación. Como toda la estructura del mundo, del cielo y de la Tierra no tiene existencia alguna sin el espíritu que la percibe, su ser consiste en que sea percibida o bien conocida, o por  mí o por un espíritu eterno.

Kant se ocupó varias veces en refutar este idealismo gnoseológico al que denomina idealismo material dogmático. En 1781 Kant formula un idealismo de nuevo tipo, al que llama trascendental o crítico. La existencia de un mundo exterior, independiente del sujeto de conocimiento se funda en un principio de representación. Es la base de la experiencia interna. El elemento realista de Kant es la cosa en sí. El elemento idealista es la forma a priori. Los contenidos son a posteriori. Su origen nos es totalmente desconocido.

Este dualismo (es decir, la doctrina de Kant de la síntesis de una materia a posteriori y de una forma a priori en el conocimiento) radica en el descubrimiento por parte de Kant de los juicios sintéticos a priori, que son la clave para comprender no sólo su pensamiento, sino también todo el idealismo posterior.

En la raíz del idealismo trascendental kantiano está el concepto de trascendental, por medio del cual Kant intenta solucionar el problema principal de la Crítica de la razón pura, a saber ¿Cómo es posible la metafísica como ciencia? Lo trascendental en Kant es todo lo que por parte del sujeto condiciona la posibilidad de la experiencia, es decir, las formas a priori que posibilitan un conocimiento válido. El fundamento último de estas formas a priori, y por tanto, de lo trascendental, es el yo pienso que acompaña necesariamente a todas mis representaciones.

Los sistemas filosóficos idealistas reducen todo lo que existe a algo que existe de modo no corporal, que sólo se puede conocer con la inteligencia. Esto puede acontecer o darse de dos maneras: O bien de manera trascendente y objetiva. Esto sería el idealismo objetivo.

O bien, de forma mental, subjetiva. Esto es el idealismo subjetivo.

Acerca de mi libro de Filosofía de primero de Bachillerato.


Acerca del libro Manual de Filosofía.

En el año 2011 escribí en colaboración con el Dr. D. José Manuel Rodríguez Pardo el “Manual de Filosofía” de primero de bachillerato siguiendo las normas del currículo oficial de Filosofía. A pesar de las presiones injustificadas, calumnias e injurias padecidas he seguido utilizando tal libro digital hasta el año 2015. En su momento, 2011, pregunté a la Inspección acerca del libro y se me dijo que no era preceptiva ninguna autorización administrativa, así que confiadamente proseguí utilizándolo. En ningún momento desde entonces la inspección educativa me ha presionado o exigido oralmente o por escrito la retirada del libro.

En 2015 al entrar en vigor la LOMCE procedía efectuar cambios, lo cual se hizo siguiendo escrupulosamente el currículo oficial de la LOMCE.  Si se quiere interpretarlo así, se ha cambiado de libro, pero puede igualmente interpretarse que se ha producido una mutación del libro para adaptarlo a la LOMCE. Así, yo tengo la versión de 2011 y la versión de 2015.

Por lo demás, la adopción de un libro de texto no requiere autorización administrativa. Una vez seleccionado un libro, éste no podrá ser sustituido en los siguientes cinco años (en otros lugares se dice que cuatro. En cualquier caso, ya han transcurrido cinco años desde el año 2011). Además, la sustitución es imperativa puesto que la LOMCE ha cambiado el temario y procede entonces obligatoriamente cambiar el libro, lo cual se ha hecho como he señalado más arriba. Como se sabe, la implantación de la LOMCE en 2015 ha implicado cambio de libros en primero de Bachillerato.

Por lo tanto, nada de lo que estoy haciendo es incorrecto. En octubre de 2015 introduje el nuevo libro y así se anunció en la programación que podía leer todo el mundo. Mi sustituto introdujo arbitrariamente el libro de SM y ahora volvemos a lo establecido en 2015. Todo está en orden y es legal. Si no lo fuera, ya se hubiera cuidado la inspección de recordármelo en años pasados y no lo hizo en ningún momento.

Atentamente, Felipe Giménez Pérez, 13 de septiembre de 2016.