miércoles, 7 de noviembre de 2012

Democracia.

Bueno. Ha ganado Barack Obama las elecciones presidenciales en los EE.UU. Un progresista ha ganado la presidencia pero los republicanos, la oposición, han conseguido ganar el Congreso. Así se producirá un eficaz contrapeso a los proyectos políticos de Obama.
Nosotros en España proseguimos nuestro camino de descomposición nacional, de liquidación de la Nación Política Española con plena normalidad democrática.
La democracia lo puede llegar a permitir todo. El hombre democrático admite todas las perversiones y vicios posibles y les da a todos los mismos derechos. No quiere discriminar a ninguno. Busca la igualdad, el pluralismo y la tolerancia. El hombre democrático es el bazar de sistemas políticos y de tendencias e inclinaciones varias.
Ahora el Tribunal Constitucional Español ha declarado que el matrimonio maricón es correcto. Se puede llamar así según el TC matrimonio a la unión civil de dos maricones. Eso no es matrimonio ni lo será jamás. El matrimonio es la unión entre el hombre y la mujer para formar una familia y tener hijos. La homosexualidad en cambio es una sexualidad menor, que se asemeja lejanamente a la sexualidad heterosexual de la especie con fines reproductivos y que practica la inmensa mayoría del pueblo. La homosexualidad no tiene consecuencias reproductivas, es un puro juego erótico para sentir movimientos en la carne. La sexualidad seria es la normal, la de la inmensa mayoría de los hombres, la que crea familia, sociedad y Estado y es la importante. Matrimonio viene de Mater, madre. Los homosexuales masculinos pueden ser padres en potencia si tienen relaciones sexuales con mujeres, igual que las mujeres lesbianas son madres en potencia si tienen relaciones sexuales on varones. Dejemos esto claro para que no cometamos el error intelectual de decir que todas las sexualidades son iguales y valen lo mismo y ello por temor a las injurias o críticas de los maricones y de los homosexualistas y de los progresistas, que han hecho de la mariconería su bandera, como si eso interesara al pueblo.
Quieren obligarnos a pensar como quieren ellos, a llamar a las cosas con los nombres que ellos han escogido y creen que como el signo lingüístico es según Saussure arbitrario, que se puede cambiar a voluntad el significado de las palabras. Todo depende de quien mande como decía Humpty Dumpty para otorgar significados a los significantes.
No se condena aquí la mariconería. Se condena el homosexualismo y la ideología falsa que planea en las débiles cabezas de los miembros del Tribunal Constitucional, verdadero órgano de liquidación de la Constitución, que ha quedado en algo meramente semántico y que no tiene nada que ver con la realidad política. El Régimen degenera liquidando la familia en el Código Civil y el matrimonio extendiendo la falsa ideología de que todo da igual y de que todo vale. En la democracia todo vale y todo es posible y se da por bueno todo porque todo da igual.

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