miércoles, 4 de febrero de 2026

La ideología. Ensayo de definición y comprensión

1.La ideología, intento de definición. La vida social y política siempre ha estado dominada por las ideologías puesto que el hombre necesita tener ideas para actuar y para vivir. El asunto de la ideología del que nos vamos a ocupar en el presente escrito es un tema que tiene que ver con lo que ahora se denomina sociología del conocimiento. Se trata en esta disciplina sociológica de averiguar o explorar las conexiones causales entre la sociedad y el conocimiento o las ideas. Se trata de establecer la influencia del ser social en la conciencia. La sociología del conocimiento debe ocuparse de todo lo que se considere conocimiento en la sociedad. La ideología forma parte de la vida cotidiana, de la construcción social de la realidad, del mundo de la vida, llamado Lebenswelt por la fenomenología y que requiere de su particular hermenéutica. Vamos a intentar determinar el contenido semántico del término ideología. El término ideología está ciertamente sobrecargado de significados. Quiero decir que es un término polisémico. Se trata de representaciones colectivas y cimiento de la sociedad y cemento que une los ladrillos del edificio social. Esto es lo que nos viene a contar la sociología del conocimiento clásica. Proyección de un imaginario tranquilizador y consolador de una situación real contradictoria e insostenible para Feuerbach; velo intelectual, justificación moral y aroma espiritual difundidos por la clase dominante. El engaño de los sacerdotes con la religión para enmascarar y marcar su dominación según Marx y los ilustrados del siglo XVIII; lugar de una retórica incapaz de justificar la producción de sus conceptos y expresión derivada y desviada de los intereses de un grupo social según Althusser. Trastero de errores y tonterías. Es la ideología como pensamiento socialmente deformado, falso, en sentido adjetivo. Noción confusa, doxa. Una ideología es un conjunto de representaciones, ideas, proposiciones, doctrinas, opiniones, juicios, etc., que versan sobre la realidad, el universo, la vida, la sociedad, el derecho, la religión, etc., y que tienen un marcado interés práctico más que teórico. La ideología refleja los conocimientos o pensamientos de un determinado grupo social acerca de su lugar en el mundo y en la sociedad y en la historia y sobre sus intereses. Ideologías ha habido siempre para legitimar el orden social y la dominación política y han existido en todas las sociedades políticas. Pero el estudio sistemático de las ideologías comenzó en la Edad Moderna. Cada vez se fue atendiendo más por parte de los pensadores, filósofos, políticos, etc., a la función social ejercida por parte de determinados complejos de opiniones y de representaciones mentales subjetivas. Marx considera que la alienación prevaleciente en la conciencia del hombre es sólo una parte de la alienación total que sufre la vida humana real en la sociedad capitalista, cuyo rasgo principal es la alienación económica originada por la posesión privada de los medios de producción, apropiación y distribución. La alienación económica es la alienación principal y determinante del resto de las alienaciones. La alienación económica es propia de la vida real del hombre. Eliminada la alienación económica, son canceladas las restantes alienaciones humanas. Marx considera ideológico todo pensamiento incapaz de comprender la trabazón y conexión de sí mismo con el movimiento real de la sociedad. Por un lado entiende Marx la ideología como especulación pura separada de la praxis. Por el otro es la expresión ideal de las condiciones de existencia de la clase dominante. La ideología es la legitimación, la justificación del orden social existente. Calificamos de ideología el sistema más o menos coherente de imágenes, ideas, principios éticos, representaciones globales y, asimismo, gestos colectivos, rituales religiosos, estructuras de parentesco, arte, religión, derecho, filosofía –Lo que Marx denominaba superestructura- política. En alemán se habla de Weltanschauung, concepción del mundo. Todo hombre es filósofo decía Gramsci o intelectual, decía Gustavo Bueno porque todo hombre tiene intelecto. Como el hombre es un ser social, la vida humana está dominada por las ideologías. El hombre se mueve por intereses, por ideas. Todo hombre tiene ideas, creencias, pensamientos, deseos. El hombre necesita tener ideas para actuar. Por supuesto, también tiene necesidades e intereses. La ideología es un término sobreabundante en significados, equívoco. Lo más importante es que es un conocimiento derivado del tipo de sociedad en la que se vive. Helvetius decía que las ideas son las consecuencias necesarias de la sociedad en la que vivimos. También puede ser en efecto un pensamiento falso, socialmente deformado. La ideología es un efecto derivado del orden social. Según Marx las ideologías son epifenómenos o efectos resultados de algo básico y previo: las relaciones económico-sociales. “el modo de producción de la vida material condiciona el proceso de existencia social, político y espiritual”. Es lo que Marx denomina superestructura o superestructuras. 2. La doxa y la praxis. Ya Platón distinguió según se objetividad, rigor, racionalidad y cercanía a la verdad entre doxa u opinión y episteme o ciencia. La doxa u opinión era un conocimiento superficial, parcial y limitado, vinculado a la percepción sensorial, primaria e ingenua. Es un saber fenoménico, apariencial y, en consecuencia, engañoso, e incluso falso. La opinión es el conocimiento ordinario, cotidiano, natural, socialmente determinado, es lo que posteriormente se va a denominar ideología. La pistis, el grado superior de conocimiento dentro de la doxa es la fe o creencia. Platón admite que puede haber doxai verdaderas, verosímiles. La opinión verdadera queda como un relato coherente, una historia. La física por ejemplo, para Platón es una doxa verdadera. La ideología no es ciencia no tiene ni validez universal ni verdad absoluta. La ideología, la doxa tiene mucho de enmascaramiento, de deformación del conocimiento y de sofistería. Es lo que se denomina uso adjetivo del término ideología como engaño o falsedad. En la época moderna la novedad fue la conexión entre la sociedad y cierto tipo de opiniones y creencias como socialmente determinadas así como necesidades e intereses. La ideología es una opinión o doxa determinada socialmente, reflejo de la estructura social en la que se genera. Aristóteles, por su parte distinguía según su utilidad entre teoría y praxis. El conocimiento práctico se ordena a la acción y persigue el incremento del bienestar y de la felicidad, pretende influir en las cosas y en las personas, instaura un saber concreto e inmediato de los hechos y circunstancias empíricas y no se satisface más que con la plena realización de los deseos y necesidades que lo originan. La ideología es praxis. La ideología es filosofía política simplificada y vulgarizada. 3. La verdad de las ideologías. La verdad de una ideología se confirma como verdad por sus consecuencias prácticas. La ideología es una guía práctica para la acción según el pragmatismo. La ideología es una forja o construcción de ideas capaces de satisfacer las necesidades e intereses de los hombres, algo que hace dólares. La ideología queda refutada si los resultados, la praxis llevan al fracaso, a la catástrofe, a consecuencias desagradables. La praxis es el criterio de verdad de una ideología por más que algunos individuos sean inmunes a esta especie de refutación de una ideología por sus consecuencias prácticas. Desmontar creencias arraigadas es muy difícil. Distinguía Ortega y Gasset entre ideas y creencias, las ideas se tienen sobre las creencias se está. Es que ocurre que en la ideología entran también componentes psicológicos y emocionales e irracionales que bloquean el cambio ideológico, el abandono de creencias que ya no traen consecuencias positivas capaces de satisfacer las necesidades e intereses de los individuos. Por eso puede haber marxistas o comunistas en pleno siglo XXI a pesar del fracaso de estas ideologías en el siglo XX y del hundimiento de los regímenes políticos y sociales fundados en ellas ya en 1991. Aquí el psicoanálisis y la psicología nos brindan instrumentos teóricos para analizar los bloqueos a las evidencias y los mecanismos de defensa que impiden a los individuos admitir la realidad tal cual es. Se trata del mecanismo de la pervivencia de las creencias por encima de los hechos, de la realidad. 4. Filosofía de la ciencia e ideologías. Vamos a utilizar como hilo conductor, heurístico para entender las ideologías y su funcionamiento la moderna filosofía de la ciencia que privilegia el contexto de descubrimiento. Una cosa es el contenido de la ideología y entonces hay que considerarla utilizando algún modelo para entender su estructura y funcionamiento y otra cuestión es la del sujeto que cree en la ideología, esto es, su creencia, su adhesión a la ideología y eventualmente su abandono de la ideología. En primer lugar podríamos decir que una manera de saber si una ideología es falsa o de tener razones y motivos suficientes para abandonarla, para dejar de creer en ella podría ser lo que se llama criterio empirista de significado o de verificación. Si los hechos no coinciden la ideología pues la ideología es falsa y punto y dejamos de creer en ella. Pero en realidad eso no ocurre casi nunca. La creencia está bien asentada en la fe sencilla del pueblo y de los intelectuales o ideólogos. Nos podría parecer que si la ideología no tiene referentes fisicalistas o fácticos la ideología es pura palabrería sin sentido, que sólo tiene significado motivacional pero no empírico. Sin embargo, muy pocos cambian de ideología o desechan la que ya tenían. Realmente el verificacionismo sería una posibilidad para entender lo que es una ideología pero ocurre que la ideología no tiene un comportamiento descripcionista de los hechos. No refleja hechos, sino que los interpreta y los valora. También podemos recurrir a Popper y a la falsación. La ideología no es episteme, es doxa, recordémoslo. Todo enunciado ideológico, que forme parte del cuerpo doctrinal de la ideología es provisional. Una ideología no es nunca verificable empíricamente. Nunca se puede decir lícitamente de una ideología que sea verdadera, se puede decir con optimismo que es la mejor disponible, que es mejor que cualquiera de las que han existido antes. En esto consiste la teoría de la falsación de Popper. Podría darse un caso, una situación, un hecho, un enunciado negativo que echara por tierra, refutara, una ideología y que nos inclinara a dejar de creer en ella y considerarla errónea o falsa. Es la regla lógica del Modus Tollendo Tollens. Una ideología es falsable si existe un enunciado observacional o un conjunto de enunciados observacionales lógicamente posibles que sean incompatibles con ella, esto es, que en caso de ser establecidos como verdaderos falsarían la ideología, la declararían falsa. Si no hay falsación entonces la ideología vale para todo y es resistente a cualquier hecho o a cualquier situación. Entonces el individuo tiene su creencia firmemente anclada a su conciencia y no tiene que preocuparse por la verdad. Cree que la ideología que sostiene es infalible. No hay quien derribe su creencia. Hay que contar también con que la ideología haya sido refutada ya pero que el individuo se empeñe en creer en ella, en no perder la fe secular en sus bondades y propiedades salvíficas, consoladoras y tranquilizadoras para su conciencia. Esto ya pertenece al terreno de la psicología. Debido al carácter emocional de la ideología y de sus creencias políticas, morales e ideológicas, el individuo mezcla lo personal con lo político. La amistad personal está dirigida por la amistad política y la enemistad personal es consecuencia de la enemistad política. El individuo se cree en la posición correcta, la del bien y tiene que luchar contra el mal. Las amistades políticas se convierten en amistades personales y las enemistades políticas en enemistades personales. Si utilizamos la metodología de los programas de investigación científica de I. Lakatos podríamos considerar las cosas referentes a la ideología relativizando la falsación de Popper. Los enunciados observacionales dependen de la ideología, de la concepción del mundo que cada uno sostenga o que cada grupo social tenga. Las observaciones, los hechos, pueden ser engañosos. Las observaciones pueden ser falibles y los juicios de valor también por consiguiente. Bien pudiera ocurrir que fuera el hecho o el enunciado observacional el que estuviera equivocado. Como decían muchos comunistas si los hechos no corresponden con nuestra ideología pues peor para los hechos. Podemos rechazar los hechos que desmientan la ideología y seguir creyendo en la ideología. Puede no importarnos lo más mínimo la experiencia, la praxis, lo que sea. Podemos seguir siendo comunistas después de 1991 como si nada. Podemos seguir creyendo que estamos en los años 1930 luchando contra el fascismo o podemos creer que el franquismo existe en 2025 como algo vivo frente a lo cual debemos ser antifranquistas todavía en la actualidad. Los hechos no cuentan pues. Entonces las ideologías no pueden falsarse de modo concluyente. La fe en la ideología es inconmovible. Los enunciados observacionales pueden ser falsos, los hechos pueden carecer de importancia frente a una ideología que se estima por verdadera. Se puede proteger siempre a una ideología de la falsación o de la verificación desviando la falsación hacia otra parte de la compleja red de supuestos de la ideología. Mala voluntad, corrupción, conjuras, torpeza, etc. La ideología es verdadera pero ha habido traición e incompetencia. El enemigo es muy astuto. Entonces hay que considerar las ideologías como totalidades orgánicas estructuradas de alguna forma. Un programa de investigación científica lakatosiano es una estructura que sirve de guía de la acción futura, de la praxis de modo positivo y de modo negativo. El núcleo central de la ideología o de la concepción del mundo está protegido de la falsación. Hay un cinturón protector de hipótesis auxiliares, condiciones iniciales, juicios de valor, etc. Esto se acepta y punto. Esta ideología también nos muestra qué se puede y se debe hacer para desarrollarla. Habrá que dar razón de nuevos hechos y de nuevas situaciones históricas dadas en la lucha ideológica, en la propaganda y en la agitación. La ideología se define por su núcleo central. Es infalsable y no hay nada de qué hablar entonces. Si hay desajustes no se han de atribuir a la ideología ni a su núcleo central sino a partes laterales auxiliares de su estructura teórica. El ideólogo puede no dar importancia a los fallos mientras la ideología siga sirviendo para explicar y justificar intereses y creencias. No podemos decir nunca de modo absoluto que un programa de investigación es mejor que otro rival. Igual ocurre con la ideología. Sólo se puede decidir entre ideologías y sus méritos a toro pasado, retrospectivamente. Tendrá que surgir otra ideología nueva, más atractiva para los individuos y grupos sociales para abandonar la vieja ideología y sustituirla por la nueva. También podemos recurrir a la teoría de los paradigmas científicos de Kuhn para entender lo que sea una ideología. El grupo social se adhiere a una ideología que representa y refleja sus intereses y su concepción del mundo con sus supuestos teóricos, sus creencias, sus temores y esperanzas y sus estrategias para llevar a tal ideología a su cumplimiento final que satisfaga las necesidades del grupo social en cuestión. Durante mucho tiempo el grupo social cree en su ideología y la tiene por infalible porque hace que el grupo adopte la posición correcta en la historia en el combate ideológico, político e histórico. La fe ayuda a comprender. El militante, el simpatizante, el partisano, han de aceptar dogmáticamente el contenido de la ideología. La ideología es lo que los miembros de un grupo social comparten. Una clase social o grupo social es un conjunto de hombres que comparten una ideología. El político, el ideólogo perfecciona la ideología acoplando los hechos a la ideología. A veces surgen problemas empíricos, históricos, políticos. Si las dificultades de la ideología se escapan de las manos, aparece la crisis. El grupo social comienza a dividirse y se empieza a detectar la sensación de crisis. Una vez que la ideología porque las dificultades son evidentes o insuperables, se llega a una nueva ideología que sustituye a la anterior. Esto no impide, claro está que muchas personas sean incapaces de caerse del caballo en el camino hacia Damasco, resistencias, bloqueos, mecanismos de defensa. El individuo puede quedarse como un fósil político e ideológico viviente, herencia de otras épocas históricas e ideológicas, puede profesar fuera de época creencias que muy pocos dan por verdaderas o válidas que han perdido vigencia histórica. Un ejemplo serían los marxistas o comunistas creyendo a día de hoy 2026, aún en el comunismo y en el marxismo. Son realmente una curiosidad tales individuos. Se trata de lo que Vilfredo Pareto denominó como los residuos, la pervivencia de ideas, ideologías o creencias fuera de la época en la que nacieron y en la que tendrían alguna justificación para existir y en tener aceptación social. Una ideología por un lado es una matriz disciplinaria y por otro lado es un ejemplar. Un militante o ideólogo no debe criticar su propia ideología en la cual cree. Sólo así concentra sus esfuerzos en la lucha política militante, en la praxis política y social. Cuando aparece una ideología rival surgen los problemas. La competencia entre ideologías es normal en toda sociedad humana. Los hombres que tienen una ideología y los que tienen otra distinta, viven en universos paralelos, en mundos distintos. El cambio de ideología es como una conversión religiosa secular. No hay argumento lógico que demuestre la superioridad de una ideología sobre otra y que por lo tanto le sirva al individuo, al militante, al político, al ideólogo para cambiar de ideología. Las ideologías son inconmensurables entre sí. Las ideologías son muy variadas. Teóricamente puede haber un número altísimo de ideologías. Podemos forjarnos ideologías muy diferentes entre sí. Nuestras representaciones son casi ilimitadas. La fantasía no tiene límites muy bien marcados. No hay reglas de formación de ideologías, criterios de verdad rigurosos de las ideologías. Todas las ideologías tienen sus límites. Al final queda en pie el que todo vale. Toda ideología puede en principio servir para la praxis. Es la praxis el criterio de verdad de la ideología y aun así, las creencias pueden ser independientes del contenido de verdad y eficacia de las ideologías. Esta es la posición sostenida por Feyerabend con su anarquismo epistemológico. Las ideologías son inconmensurables entre sí. La elección entre criterios, entre ideologías es en última instancia subjetiva. 5. ¿Fin de las ideologías? Cuando se hablaba de esto a partir de los años 1950, se estaban refiriendo los sociólogos o politólogos a los grandes relatos: marxismo, comunismo, fascismo, etc. Daniel Bell afirmaba que los obreros estaban más satisfechos con la sociedad burguesa, capitalista, con el mercado pletórico de bienes, con el estado del bienestar. La clase obrera se estaba convirtiendo en una clase media. El obrero estaba más satisfecho como consumidor satisfecho que los intelectuales. Los obreros no habían alcanzado la utopía marxista o comunista. No se había conseguido el hombre nuevo ni una sociedad sin clases, pero sus expectativas eran menores que las de los intelectuales y sus ganancias eran mayores. Al final, el obrero busca beneficios económicos. Se mueve por incentivos económicos. El final de las ideologías como concepciones globales del mundo frente al capitalismo equivale al final de la utopía. Por lo tanto no podemos hablar en absoluto de fin de las ideologías. Es el fin de algunas ideologías y su sustitución por otras ideologías. Todo hombre como hemos dicho antes, tiene ideología, ideas, creencias. Le son necesarias para vivir, para actuar, para existir. Marxismo, comunismo, socialdemocracia, anarquismo, son ideologías muertas en la actualidad. Ahí están los libros, algunos clásicos, que exponen el contenido de tales ideologías y ahí están algunos individuos que creen aun en ellas, pero tales ideologías no tienen fuerza social ni están presentes en la sociedad ya. Los pensadores posmodernos hablaban de que era mejor tener un pensamiento débil, que los grandes relatos ambiciosos, completos, sistemáticos como alternativas globales frente a la sociedad burguesa había que abandonarlos o ya estaban muertos. Se hablaba ya en los años 1980 de la posmodernidad. Esto es un nihilismo, un relativismo. Según Ortega y Gasset, las ideas constituyen las coordenadas con las que el hombre se orienta en el mundo y con las que pretende solucionar su necesidad radical: La vida y la razón. Las ideas son heterogéneas. Ortega las clasifica en ideas propiamente dichas y creencias. Las ideas son aquellos pensamientos que construimos y de los que somos conscientes. Las ideas las tenemos y discutimos. Las creencias, son una clase especial de ideas que tenemos tan asumidas que no tenemos ni siquiera necesidad de defenderlas, porque en las creencias vivimos y son nuestra realidad y no las cuestionamos nunca. Las creencias nos poseen a nosotros. Si no tuviéramos creencias se paralizaría nuestra acción. Las ideologías igual pueden ser ideas o simplemente creencias en cuyo caso resultan muy difíciles de cambiar, abandonar, extirpar porque podría significar nuestra muerte el abandonar las creencias. Si hay cambios de creencias es como una suerte de conversión religiosa. Algo parecido ocurre con las ideas, pero de modo más atenuado. La ideología puede operar como creencia o puede operar como idea. Las ideas se tienen. En las creencias se está. Felipe Giménez Pérez, Pioz a 4 de febrero de 2026.

No hay comentarios:

Publicar un comentario