Novena Oda a Franco:
Sóter, Evérgetes,
Pater Patriae,
Héroe español,
Caudillo de España,...
Magno,
Edad de Oro trajiste.
Feliz al vulgo hiciste,
a la Patria cuidaste.
El bienestar trajiste,
A los seres inferiores castigaste,
Socialismo de derechas nos diste,
Seguridad social para el pueblo,
Catolicismo restauraste,
Los rojos resentidos,
incapaces, incompetentes,
idiotas, delincuentes,
te siguen odiando.
Tu en el Averno,
con paso firme caminas,
a los necios abominas.
No podrán contigo.
Hombre superior providencial,
socialista de derechas,
realista político,
Victorioso siempre.
miércoles, 27 de marzo de 2019
lunes, 28 de enero de 2019
Goethe
¿Quién
fue Goethe?.
Johann
Wolfgang von Goethe (1749-1832) fue un hombre que hizo de su vida una obra de
arte. Un hombre corriente y epicúreo y egoísta a decir de Eugenio Trías, sin
embargo, podemos decir que Goethe fue un hombre muy trabajador y disciplinado,
adornado con saberes humanísticos, literarios, filosóficos y versado en
ciencias naturales. Con una sólida
formación estética.
Todas
las decisiones que adopta un hombre, están saturadas de temporalidad y de
historicidad, y eso se aplica tanto a un hombre corriente y vulgar como a un genio tal como era Goethe. El entorno
social, sus relaciones sociales pesan sobre el carácter de uno o sobre la
trayectoria vital de cada cual, excentricidades, manías operan y pesan
causalmente y simultáneamente incluso cuando se trata de un individuo insigne e
ilustre como lo es Goethe, un hombre por cierto que no era nada ardiente en
perseguir sus aspiraciones. Uno se elige a sí mismo siempre. Somos los padres
de nuestras obras y somos los hijos de nuestras obras pero no somos individuos
aislados o mónadas individuales.
Tal
vez su genio fue en primer lugar el arte de buen vivir, en armonía con su época
y con sus circunstancias y sacar el máximo provecho de todo lo que se encontró.
Según
Eugenio Trías,[1]
Goethe se aparece como un hombre corriente, fundamentalmente sano. Era un
hedonista, un epicúreo, un egoísta racional, inteligente. Despreciaba lo
fúnebre, la muerte, lo ruinoso, lo patético. Por eso el romanticismo alemán le
resultaba ajeno y extraño. Goethe sólo trata de temas corrientes. Novalis
dixit. Sus obras son una exaltación de lo normal, de lo corriente, habitual, de
la vida cotidiana.
Fue
un hombre superdotado en las humanidades y en las ciencias naturales, con
facilidad para aprender idiomas, para escribir poesía y literatura. Fue un
hombre universal.
Su
vida podemos dividirla en dos etapas: la primera llegaría hasta el año 1775
cuando invitado por el duque de Sajonia-Weimar Karl August llega a Weimar y se
instala allí y la segunda hasta su muerte en Weimar en 1832.
Goethe
estudió Derecho en Leipzig (1765); allí conoció los escritos de Winckelmann
sobre arte y cultura griegas, pero una grave enfermedad le obligó a dejar los
estudios en 1768 y volver a Fráncfort. Katharina von Klettenberg, amiga de su
madre, le cuidó y le introdujo en el misticismo pietista, que ponía su énfasis
en el sentimiento dentro de la confesión protestante; por entonces compuso sus
primeros poemas. Retomó los estudios en 1770 en Estrasburgo y los concluyó al
año siguiente. Esos dos años allí fueron muy importantes para él: conoció a
Friederike Brion, que le inspiró la mayoría de sus personajes femeninos, y
trabó amistad con el teólogo y teórico del arte y la literatura Johann
Gottfried von Herder. Herder le introdujo en la poesía popular alemana, le
descubrió el universo de Shakespeare y le liberó definitivamente del
Neoclasicismo francés y de la confianza en la razón de la Aufklärung
(Ilustración) alemana.
Empezó
a hacer prácticas de abogacía en Wetzlar y colaboró con Herder en la redacción
del manifiesto fundador del movimiento Sturm und Drang («Tempestad e ímpetu»),
considerado el preludio del Romanticismo en Alemania: Sobre el estilo y el arte
alemán (1772). En esta obra se reivindica la poesía de James MacPherson (Ossian)
y de Shakespeare. Otra vez de vuelta en Fráncfort, escribió la tragedia Götz
von Berlichingen (1773) que lo hizo popular y conocido en toda Alemania y al
año siguiente escribió su novela Las penas del joven Werther (1774). La
inspiración del Werther la había encontrado a mediados de 1772, cuando hacía
prácticas de abogacía en el tribunal de Wetzlar: se había enamorado de
Charlotte Buff, novia y prometida de su colega, también abogado en prácticas,
Johann Christian Kestner, y Karl Willhelm Jerusalem, otro abogado atormentado
por un amor no correspondido, se suicidó utilizando una pistola prestada por
Kestner. Goethe unió ambas historias para su novela Werther, en parte
epistolar, y alcanzó un éxito tan grande al representar en la figura del
protagonista el desencanto de las jóvenes generaciones, que suscitó una
epidemia de suicidios de adolescentes en el país. Goethe ya tenía fama en toda
Alemania.
El
mismo año que el Werther (1774) Goethe publica su drama Clavijo mientras
intentaba abrir con poca fortuna un bufete de abogado en Fráncfort, y en la
primavera de 1775 se comprometió con la hija de un banquero de la ciudad, Lili
Schönemann. Sin embargo, las diferencias sociales y de estilo de vida entre
ambas familias terminaron por desbaratar este compromiso, que no llegó a
formalizarse en matrimonio. El noviazgo terminó en el otoño de ese mismo año y,
ansioso de escapar de este ambiente, no dudó en aceptar la invitación a la
Corte de Weimar de Carlos Augusto de Sajonia-Weimar-Eisenach, heredero del
ducado de Sajonia-Weimar. Tras publicar su Stella (1775), marchó inmediatamente
hacia Weimar, huyendo prácticamente de dos cosas: el compromiso sentimental con
Lili Schönemann y el ejercicio de la abogacía. No quería casarse, tener hijos y
familia y vivir como un vulgar burgués gentilhombre. Quería estar libre y
descomprometido. Él veía incompatible el arte, la literatura, la poesía con la
vida burguesa vulgar y acomodada, familiar, esposa, hijos, convenciones, etc..
Prefería el hedonismo y el epicureísmo.
Al
servicio del príncipe heredero Carlos Augusto en 1775, fijará su residencia en
Weimar ya hasta su muerte. No obstante, las numerosas tareas que éste le
encomendaba le hicieron abandonar la literatura durante casi diez años, a pesar
de que Ana Amalia de Brunswick-Wolfenbüttel, madre de Carlos Augusto, había
empezado a crear un círculo de intelectuales con el preceptor de su hijo,
Wieland, y lo amplió al incluir en él a Goethe y posteriormente a intelectuales
tan destacados como Herder y Friedrich von Schiller; fugazmente pasaron también
por allí Jakob Michael Reinhold Lenz y Friedrich Maximilian Klinger. Goethe
destacó enseguida y pasó de ser consejero secreto de legación (1776) a
consejero secreto (1779), y finalmente se convirtió en una especie de ministro
supremo. Otra de sus funciones fue la supervisión de la Biblioteca ducal, que
bajo su dirección llegó a ser una de las más importantes de toda Alemania. Inicia
en esa época sus investigaciones científicas. Interesado por la óptica,
concibió una teoría distinta a la de Isaac Newton sobre los colores y también
investigó en geología, química y osteología, disciplina esta última en que
descubrió el hueso intermaxilar en marzo de 1784, que pone una de las primeras
piedras en la teoría de la evolución del hombre, aunque en esto se le adelantó
por muy poco el anatomista francés Vicq d'Azyr, lo que le supuso una gran
frustración. Las cartas a Charlotte von Stein dan fe de esta época de su vida,
envuelta en todo tipo de encargos y gestiones para reformar el muy pequeño y
humilde Estado de Weimar.
Desde
un puesto tan importante tuvo la oportunidad de relacionarse con la alta
aristocracia y conoció a personajes notables, como Napoleón Bonaparte, Ludwig
van Beethoven, Friedrich von Schiller y Arthur Schopenhauer. En 1782 fue
añadida la partícula von a su apellido por el mismo Duque Carlos Augusto pese a
las protestas de la nobleza, para formar parte de la Corte con un cargo
equiparable al de los restantes ministros, pertenecientes todos a ella. Así podía sentarse a comer en su mesa con el
Duque. Cosas del Antiguo Régimen.
Ingresó
en la Masonería el 11 de febrero de 1783, aunque según el escritor masónico
Lorenzo Frau Abrines, la fecha de su ingreso es anterior, el 23 de junio de
1780, dentro de la efímera logia Amalia, que abatió columnas dos años después.
En 1830, dos años antes de su muerte, Goethe compuso un poema titulado Para la
fiesta de San Juan de 1830 en ocasión de celebrarse su cincuentenario como
miembro de la masonería. A su condición de masón y a su paso por la Masonería,
así como a otras aficiones que al parecer cultivó, se atribuye influencia en su
obra, especialmente en Fausto.
Por
otra parte, seguía profundizando en el estudio del teatro de William
Shakespeare y de Pedro Calderón de la Barca, algunas de cuyas obras (por
ejemplo, El príncipe constante de Calderón) hace representar con éxito como
encargado del teatro en la Corte de Weimar; en estas funciones empezó a
cartearse con Schiller. Las lecturas teatrales de estos autores amplían
notablemente los horizontes de su espíritu. Le domina además el entusiasmo ante
la falsa poesía céltica de Ossian y escribe un famoso monólogo del gran dios
del Romanticismo, Prometeo, que personificaba el genio rebelde de los creadores
y del cual se sintió justamente orgulloso:
Fue
como la mecha que provocara el estallido que descubrió y sacó a plena luz las
más secretas condiciones de hombres dignos.
Así
fue en efecto, en lo referido al movimiento conocido como titanismo, uno de
cuyos más preclaros representantes fue Giacomo Leopardi. Merced a Goethe,
Weimar se convirtió en el auténtico centro cultural de Alemania: Herder,
Schiller, Fichte, Schelling, Novalis, Hegel, los hermanos Schlegel, etc; allí
compuso poemas inspirados por Charlotte von Stein, amiga suya a la que escribió
unas 1500 cartas, y empezó la redacción de sus obras más ambiciosas, como sus
dramas Ifigenia en Táuride (1787) Egmont y Fausto, que luego revisaría a fondo
tras la profunda impresión que recibió en su trascendental viaje a Italia
(1786-1788), que cambió su desequilibrada estética romántica por el equilibrio
clásico. Empezó en Venecia, donde compuso sus Epigramas venecianos, y terminó
en Roma, donde estudió la cultura grecolatina a fondo; de esta época son sus
Elegías romanas. El viaje a Italia supone el comienzo de su periodo clásico.
Sin
embargo, a su regreso a Weimar en 1788 se encuentra una gran oposición a su
nueva estética, el llamado Clasicismo de Weimar; es más, se forma un cierto
escándalo cuando llega a divulgarse que desde ese mismo año vive amancebado con
una jovencita, Christiane Vulpius (1765-1816), que le dio al año siguiente un
hijo, Julius August Walther von Goethe (1789-1830); cuatro abortos sucesivos
posteriores inducen a creer que entre ambos había incompatibilidad de grupos
sanguíneos, en aquella época desconocida. Goethe legitimó a su único hijo en
1800. Aquella relación con la Vulpius era como un matrimonio pero sin
ceremonias a decir de Goethe.
No
abandonó completamente su pretensión de labrarse una carrera científica. En Zur
Farbenlehre, 1810, intentó refutar con poca fortuna la teoría de los colores de
Newton. En el primer volumen de esta obra se halla la que es sin duda la
primera historia comprensiva de la ciencia.
Dirigió el Teatro ducal entre 1791 y 1813 y
con motivo de este cargo conoció en 1794 al dramaturgo Friedrich von Schiller,
con el que sostuvo una luenga amistad y cierta correspondencia epistolar hasta
la muerte de éste en 1805. Schiller publicó las hasta entonces inéditas Elegías
romanas de Goethe en su periódico, Las Horas, en 1795. También imprimió la
novela Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister (1796) y la novela en verso
Hermann y Dorothea (1798). Schiller incitó a Goethe a que prosiguiera en la
gran obra de su vida, el Fausto, poema que no paraba de corregir y ampliar y
cuya primera versión apareció en 1808. Desde dos años antes se hallaba ya
casado con Christiane Vulpius, quizá para acallar a quienes criticaban su
estilo de vida. El hecho más importante quizá de esta época de su vida es su
entrevista en Erfurt con Napoleón I en 1808, cuando el ejército francés ocupaba
parte del territorio prusiano en el marco de las guerras Napoleónicas. Recibió
en 1808 de Napoleón la Legión de Honor en Erfurt, de la que presumía haciendo
gala de ello y suscitando así el enfado del duque de Weimar.
La
Revolución francesa supuso para Goethe un gran trastorno. Algunos de sus
epigramas venecianos ya tratan este tema, pero como su pensamiento se hallaba
por completo imbuido del equilibrio y armonía del clasicismo y veía el ser como
una totalidad orgánica a partir de la filosofía de Kant y de la de Espinosa, el
desarrollo de la revolución y el cambio provocado por la violencia le parecían
una atrocidad. Él había hecho su carrera dentro del Antiguo Régimen. Se había
hecho conservador y de orden y por eso es por lo que prefería en palabras suyas
la injusticia al desorden. Eso se plasmó en algunas obras de entonces, como la
colección de novelitas breves Conversaciones de emigrados alemanes (1795), la
obra épica Germán y Dorotea (1797) y la tragedia La hija natural (1799 y ss.).
Algo después aparecen las novelas de madurez: Las afinidades electivas (1809) y
Los años de peregrinaje de Wilhelm Meister (1821, revisado en 1829), así como
un diario de su viaje por Italia, Viajes italianos (1816), su autobiografía
Poesía y verdad en varias entregas (1811-1833) y un poemario, Diván de Oriente
y Occidente (1819), donde se deja sentir algo el influjo de la poesía oriental.
Goethe murió en Weimar el 22 de marzo de 1832. La versión final de su gran
poema coral Fausto apareció póstuma ese mismo año.
En
cuanto a su carrera literaria, Goethe la inició en el seno de un exasperado
Romanticismo deudor del Sturm und Drang, cuya obra más representativa se
encargó de escribir él mismo: Las cuitas del joven Werther. El viaje a Roma
supuso para él ir arrinconando esa estética en una evolución que le hizo al
cabo renegar del Romanticismo e identificarse con el equilibrio clásico
grecolatino, lo que puso fin a su tormentosa vida interior. Fue esa la
revelación del Clasicismo, verdadera raíz con la que podía identificarse la
cultura alemana. «Ahora comprendo el sentido del mármol», escribirá en una de
sus Elegías romanas.
De
ese viaje por Italia son fruto también los Epigramas venecianos, entre los
cuales hay algunas meditaciones profundas sobre la contemporánea Revolución
francesa o el significado de la vida y de la cultura. La postura política de
Goethe es, sin embargo, conservadora: «prefiero la injusticia al desorden»,
escribirá. Eso le supuso algunos recelos por parte de otros artistas a los que
no les importaba en lo más mínimo no acordarse con su contexto social, como por
ejemplo Beethoven. En las dos versiones de su complejo y grandioso Fausto se
encuentra el último mito que fue capaz de engendrar la cultura europea, el de
cómo la grandeza intelectual y la sed omnímoda de saber pueden, sin embargo,
engendrar la miseria moral y espiritual. Por otra parte, en la lectura y
estudio de Spinoza encuentra también un consuelo al desequilibrio romántico que
le embargaba, como cuenta en Poesía y verdad, donde se extiende en comentar
especialmente su frase de que «quien bien ama a Dios, no debe exigir que Dios
le ame a él».
Goethe
disfrutó ya en vida de fama, respeto, prestigio y admiración. Delacroix le
retrató en una litografía en 1827, aparte de ilustrar Fausto y Götz von
Berlichingen. Por ello, fueron muchos los jóvenes de su época que quisieron
conocerle en persona o, como suele decirse pedantemente: vera effigies. Por
otra parte, su secretario, Eckermann, anotaba cuidadosamente sus conversaciones
con el maestro a lo largo de los años y escribió unas Conversaciones con
Goethe, donde aparecen reflejadas las opiniones que en sus últimos años sostuvo
sobre esas visitas.
Fausto.
La
mejor obra dramática de Goethe es sin duda el Fausto, que ha pasado a ser una
obra clásica de la Literatura Universal. La primera versión, el Urfaust o
Fausto original, estaba acabada en 1773. Pero el autor la siguió retocando
hasta 1790, año en que publicó un fragmento; ya en abril de 1806 estaba
completo, pero las guerras napoleónicas demoraron dos años la publicación hasta
1808; la segunda versión o segunda parte sólo sería publicada en 1833, un año después
del fallecimiento del autor. La tragedia Fausto original se articula en torno a
dos centros fundamentales; el primero es la historia de cómo Fausto, en la
búsqueda de lo absoluto y de la plenitud vital desespera de su búsqueda y de
sus conocimientos científicos y filosóficos y por ello, fatigado de la vida y
decepcionado de la ciencia, desengañado por el intelecto, busca la solución en
la voluntad, en la acción y como
consecuencia de ello hace un pacto con el diablo que le devuelve la juventud a
cambio de su alma. Fausto es el
arquetipo del hombre permanentemente insatisfecho; el segundo es la
historia de amor entre Fausto y Gretchen, en la que Fausto da muestras de un
donjuanismo irresponsable e incauto, también llamada Margarita, que
Mefistófeles manipula de forma que Fausto llegue al homicidio —mata a la madre
de Margarita y luego mata al hermano de su amada— y Gretchen tenga un embarazo
indeseado, que le conduce primero al infanticidio y luego a ser ejecutada por
asesinar a su hijo y por asesinar antes a su madre.. Todo lo que le acontece a
Fausto es trágico pero además, la tragedia es la vida misma, su ejercicio de la
libertad, decida lo que decida, entre las consecuencias aparece la tragedia, la
desgracia. La acción es el principio del mundo pero toda acción contiene dolor
y error. Eso es inevitable y a eso nos conduce toda elección que realicemos.
Una conclusión evidentemente pesimista.
La
historia empieza en el cielo, donde Mefistófeles hace un pacto con Dios: dice
que puede desviar al ser humano favorito de Dios (Fausto), que está
esforzándose en aprender todo lo que puede ser conocido, lejos de propósitos
morales. La siguiente escena tiene lugar en el estudio de Fausto donde el
protagonista, desesperado por la insuficiencia del conocimiento religioso,
humano y científico, se vuelve hacia la magia para alcanzar el conocimiento
infinito. Sospecha, sin embargo, que su intento no está obteniendo resultados.
Frustrado, considera el suicidio, pero lo rechaza cuando escucha el eco del
comienzo de la cercana Pascua. Va a dar un paseo con su ayudante Wagner y es
seguido a casa por un caniche vulgar. En el estudio de Fausto el caniche se
transforma en el diablo. Fausto hace un trato con él: el demonio hará todo lo
que Fausto quiera mientras esté en la tierra, y a cambio Fausto servirá al
demonio en la otra vida. El trato incluye que, si durante el tiempo que
Mefistófeles esté sirviendo a Fausto éste queda complacido tanto con algo que
aquel le dé, al punto de querer prolongar ese momento eternamente, Fausto
morirá en ese instante. Tras este marco, Goethe desarrolla las dos historias:
la relación entre Mefistófeles y Fausto y la de Fausto y Gretchen/Margarita.
El
tema general es cómo la riqueza de conocimiento material acarrea sin embargo la
miseria moral y espiritual. .. Goethe establece que la tragedia tiene un final
de salvación católica por cierto curiosamente tratándose de un escritor alemán
protestante, luterano al aparecer que aparezca la Virgen María salvando a
Fausto en la segunda parte haciendo que se salvara Gretchen al final de la
primera parte en un ambiente católico, puesto que Margarita aparece como una
cristiana católica, apareciendo la letra del Requiem, típica composición católica, anticipando así la
salvación de Fausto al término de la segunda, cuando los demonios que quieren
llevarse su alma tienen que retirarse ante la llegada de una legión de ángeles.
Mefistófeles demuestra su homosexualidad al verse fascinado por los traseros de
los ángeles y al estar distraído, éstos consiguen apoderarse de la parte
inmortal de Fausto, obrándose así la salvación de Fausto. “Aquel que se afana siempre aspirando a un
ideal, podemos nosotros salvarle”.Además Goethe cambia el impulso que mueve a
Fausto: el deseo que lo acercaba a la brujería no es codicia, maldad o
vagancia, sino el ansia de saber, el deseo de grandeza, de plenitud, de
totalidad. La moraleja que acaso tenga la obra será que ese deseo de
conocimiento conlleva la miseria moral. Es una tragedia porque la libertad
lleva a situaciones indeseadas. La tragedia es la vida, la libertad, las
elecciones que hacemos.
La
obra ha sido interpretada modernamente por Walter Benjamin, por Thomas Mann en
su novela Doktor Faustus donde se trata de Schoenberg mediante los escritos
musicales de Teodoro Adorno, y por el hijo de éste, Klaus Mann, en Mephisto, en
la que concibe el pacto con el diablo como una metáfora del pacto de Alemania
con Hitler.
.
martes, 25 de diciembre de 2018
Octava oda a Franco
Franco, Caudillo.
Hombre superior,
Providencial,
Generalísicmo,
Providencial,...
eficaz,
honrado,
cazador, pescador,
no maricón.
Sin ideología de género,
ni de número ni de especie.
Español ejemplar,
patriota absoluto.
Realista político,
Venciste al comunismo infame,
al progresismo idiota,
Del hambre a España sacaste,
Capitalismo creaste,
fuerzas productivas desplegaste,
hombre de orden,
de derechas, sí, conservador.
Ante tí todos los ministros
fanquistas se hacían,
genio político,
gran estadista,
Vagas por el Averno feliz
Por tu trabajo bien hecho.
Sóter, sebastos, epifanes.
Supremo vencedor,
invicto caudillo de España.
Arriba España.
Hombre superior,
Providencial,
Generalísicmo,
Providencial,...
eficaz,
honrado,
cazador, pescador,
no maricón.
Sin ideología de género,
ni de número ni de especie.
Español ejemplar,
patriota absoluto.
Realista político,
Venciste al comunismo infame,
al progresismo idiota,
Del hambre a España sacaste,
Capitalismo creaste,
fuerzas productivas desplegaste,
hombre de orden,
de derechas, sí, conservador.
Ante tí todos los ministros
fanquistas se hacían,
genio político,
gran estadista,
Vagas por el Averno feliz
Por tu trabajo bien hecho.
Sóter, sebastos, epifanes.
Supremo vencedor,
invicto caudillo de España.
Arriba España.
miércoles, 21 de noviembre de 2018
Séptima Oda a Franco.
Séptima Oda a Franco.
Gran estadista,
gran español,
notable caudillo,
buen general...
hábil político,
hombre de Estado de derechas.
invicto frente al comunismo.
Socialista de derechas.
Buen español honrado.
Honorable benefactor,
sóter, evérgetes,
sebastos,
de orden,
factor de modernización.
Hombre de buen sentido.
Amaste al pueblo,
Comías carne,
Pescabas, cazabas.
Fuiste salvador de España,
restaurador del orden.
Realista, prudente,
hombre digno de admiración,
respeto y consideración.
patriota, represor de la barbarie,
antiterrorista y anticomunista.
genio político y figura hasta la sepultura.
.
Gran estadista,
gran español,
notable caudillo,
buen general...
hábil político,
hombre de Estado de derechas.
invicto frente al comunismo.
Socialista de derechas.
Buen español honrado.
Honorable benefactor,
sóter, evérgetes,
sebastos,
de orden,
factor de modernización.
Hombre de buen sentido.
Amaste al pueblo,
Comías carne,
Pescabas, cazabas.
Fuiste salvador de España,
restaurador del orden.
Realista, prudente,
hombre digno de admiración,
respeto y consideración.
patriota, represor de la barbarie,
antiterrorista y anticomunista.
genio político y figura hasta la sepultura.
.
lunes, 12 de noviembre de 2018
Oda a Pablo Iglesias
Inquieta bragueta
de Pablo Iglesias,
marqués de Galapagar.
Amante del coaching.
Amigo de la molicie....
Ama al agujero de la Montero.
Disfruta de los placeres sensibles.
Promiscuo político.
Sofista de izquierdas.
Antiespaña.
Antibuen sentido.
A sus amantes las coloca.
El mérito de ellas es copular con él.
Qué bonito es copular con él
mientras produzca ventajas.
No hay nada como copular para emanciparse.
Todas serán recompensadas.
de Pablo Iglesias,
marqués de Galapagar.
Amante del coaching.
Amigo de la molicie....
Ama al agujero de la Montero.
Disfruta de los placeres sensibles.
Promiscuo político.
Sofista de izquierdas.
Antiespaña.
Antibuen sentido.
A sus amantes las coloca.
El mérito de ellas es copular con él.
Qué bonito es copular con él
mientras produzca ventajas.
No hay nada como copular para emanciparse.
Todas serán recompensadas.
domingo, 11 de noviembre de 2018
Sexta Oda a Franco
Sexta Oda a Franco
Franco, invicto Caudillo.
Franco socialista de derechas.
Seguiste los consejos de Girón.
Girón, gran falantista,...
ministro de trabajo,
con sentido social,
obrerista,
universidades laborales
Se levantan gracias a él.
Seguridad social,
leyes sociales franquistas.
Obrero de derechas protegido.
Sin sentimiento de clase.
Sólo con sentimiento económico.
Economicismo de derechas.
Nada de huelgas,
De dinero todo se habla.
De política nada.
El pueblo puede ser feliz.
Tiene que trabajar y obedecer.
No pueda haber despidos.
Sólo orden y disciplina.
Con más derechos que nunca.
El obrero español
De derechas se hizo.
Los malandrines de izquierdas
como siempre intrigaron.
Demagogos, sofistas, embaucadores.
Correas de los rojos.
El izquierdismo fue una filfa.
La izquierda empobreció al obrero
y enriqueció al empresario.
Era la democracia.
Eran los derechos.
era el progresismo.
Al final Franco fue mejor.
No engañaba al vulgo.
Lo enriquecía.
Lo hacía feliz.
Una felicidad canalla.
Pero útil para el vulgo.
Franco, invicto Caudillo.
Franco socialista de derechas.
Seguiste los consejos de Girón.
Girón, gran falantista,...
ministro de trabajo,
con sentido social,
obrerista,
universidades laborales
Se levantan gracias a él.
Seguridad social,
leyes sociales franquistas.
Obrero de derechas protegido.
Sin sentimiento de clase.
Sólo con sentimiento económico.
Economicismo de derechas.
Nada de huelgas,
De dinero todo se habla.
De política nada.
El pueblo puede ser feliz.
Tiene que trabajar y obedecer.
No pueda haber despidos.
Sólo orden y disciplina.
Con más derechos que nunca.
El obrero español
De derechas se hizo.
Los malandrines de izquierdas
como siempre intrigaron.
Demagogos, sofistas, embaucadores.
Correas de los rojos.
El izquierdismo fue una filfa.
La izquierda empobreció al obrero
y enriqueció al empresario.
Era la democracia.
Eran los derechos.
era el progresismo.
Al final Franco fue mejor.
No engañaba al vulgo.
Lo enriquecía.
Lo hacía feliz.
Una felicidad canalla.
Pero útil para el vulgo.
domingo, 4 de noviembre de 2018
Sobre las falacias lógicas
Lecciones sobre las falacias
lógicas.
Felipe Giménez. Profesor de filosofía
de IES.
Falacia es un razonamiento o inferencia
incorrecta. Según Juan de Santo Tomás, las falacias son defectos de la
consecuencia.
Según Juan de Santo Tomás se distingue
entre falacias por parte de la dicción y falacias por parte de la cosa
significada.
En el fondo, podríamos decir
que las falacias por parte de la dicción son las falacias formales. Según Juan
de Santo Tomás: "Todas las falacias que resultan por parte
de la dicción, las reducimos a la equivocación. Y
nos dan seis modos de falacias, tres de los cuales se encuentran en los términos
simples, a saber, la equivocación, la diversidad del acento y
la figura de la dicción".
"Ahora bien, por parte de
la oración
también se
encuentra equivocación, de tres maneras, a saber,
en la anfibología, que vuelve dudosa la acepción de
la oración en
la composición y la división, a
saber, cuando se cambia el sentido compuesto en dividido, o a la inversa; y
cuando la oración es falsa en sentido compuesto
se llama "falacia de composición",
y cuando es falsa en sentido dividido se llama "falacia de división"."
Las otras falacias son las
falacias materiales o falacias por parte dela cosa significada. Según Juan
de Santo Tomás "son siete las falacias de este género,
a saber, falacia de accidente, falacia de pasar de lo que es según algún
respecto a lo que es de modo simple, falacia de ignorancia del elenco, falacia
de petición de principio, falacia del consecuente,
falacia de tomar como causa lo que no lo es, falacia de tomar muchas preguntas
como si fueran una sola."
Dentro de las falacias
materiales nosotros distinguimos entre las falacias de datos insuficientes y
las falacias de pertinencia.
Las falacias de pertinencia
son: Falacia ad hominem, Falacia ad baculum, Falacia ad populum, Falacia ad verecundiam,
Falacia ad ignorantiam, Falacia del tu quoque. Las falacias de los datos
insuficientes son: generalización inadecuada, de falsa prueba
y de falsa causa.
Comenzaré
explicando las que cita Juan de Santo Tomás:
1. La falacia de accidente o
de correlación accidental es casi lo mismo que el cambio de
apelación;
pues la falacia de accidente proviene de significar algo como conveniente a dos
cosas que son una sola accidentalmente, y así la
unidad accidental con diversidad real es causa de esta falacia. Todo lo cual es
diversidad de apelación o a ella se reduce, o a
diversa acepción del medio, como en "Conozco que alguien
viene, Pedro es el que viene, luego conozco a Pedro".
2. La falacia de pasar de lo
que es según algún
respecto a lo que es de modo simple se reduce a la que consiste en pasar de lo
no distribuido a lo distribuido, o de lo no ampliado a lo ampliado sin
constancia y con distribución de lo ampliado; como si
dices "El etíope es blanco según los
dientes, luego es blanco de modo simple".
3. La falacia de ignorantia
elenchi se reduce a un defecto de la oposición,
porque algunas cosas parecen opuestas y no lo son, por no observar las leyes de
la oposición; como si dices: "La casa está
cerrada durante la noche, y no está cerrada
durante el día; luego, está
cerrada y no está cerrada."
4. La falacia de petitio
principii se da cuando se supone o se asume lo que se debía
probar; por ejemplo, si deseas probar que Sócrates
es el padre de Platón, y asumes como medio que
Platón es
el hijo de Sócrates.
5. La falacia del consecuente
es post hoc, ergo propter hoc surge de un defecto tocante a la regla:
"Todo lo que se sigue del consecuente de una buena consecuencia se sigue
de su antecedente." Pues, debido a que juzgamos que algo es un consecuente
y que tiene conexión con otro, lo inferimos del
antecedente, cuando en realidad no tienen conveniencia. Y por eso la falacia de
consecuente tiene gran afinidad con la falacia de antecedente, como si dices:
"Si alguien es ladrón, deambula de noche, pero tú
deambulas de noche; luego tú eres un ladrón."
O del opuesto del consecuente: "Todo lo que se engendra tiene principio;
pero el alma no se engendra; luego no tiene principio."
6. La falacia de tomar como
causa lo que no lo es o falacia de falsa causa se da cuando se toma como medio
aquello que en verdad no es medio ni es la causa de que se una el predicado con
el sujeto, y que, sin embargo, parece ser la causa de ello, como si dices:
"La muerte es corrupción, luego la vida es generación,
luego vivires ser engendrado, porque la vida y la muerte son contrarias";
pues ésta no
es la causa correcta, porque no son contrarias, sino privativas. Ocurre que un
argumento presenta como causa de un hecho algo que no hay ninguna verdadera razón para
considerarlo como su causa real.
7. La falacia de tomar muchas
preguntas como si fueran una sola es el engaño que
proviene de que con una sola pregunta se preguntan muchas cosas que exigen diversas
respuestas y que por ello no se pueden satisfacer con una sola respuesta, sino que
se deben distinguir; como si dices: "¿El etíope es
hombre blanco?","¿La miel y la hiel son
dulces?", "¿El hombre y el caballo son
animales racionales?" Pues si respondes con una sola respuesta afirmativa
se infiere lo contrario, diciendo: "El etíope es
un hombre blanco, luego es blanco". Y si respondes negativamente, se
infiere: "luego no es hombres"; y por eso se debe distinguir, en
cuanto a la interrogación, que es hombre, pero no
blanco.
Ahora vamos a analizar las
otras falacias materiales:
1. Falacia ad hominem.
En vez de presentar las
razones adecuadas o pertinentes contra una opinión
determinada, se pretende refutar tal opinión
censurando a la persona que la sostiene. Podemos encontrarnos con dos formas de
argumentos ad hominem según que la que encierra el
argumento se dirija directamente a la persona que hace esa afirmación, o a
sus circunstancias especiales y presuntamente reprochables. A la primera se la
reconoce con el nombre de ad hominem ofensiva y a la segunda con el de ad
hominem circunstancial.
2. Falacia ad baculum.
El término
"ad baculum" significa "al bastón"
y en este contexto se refiere a aquellos argumentos que apelan a la fuerza o
poder de algo o de alguien como razón
conclusiva para establecer la verdad de la conclusión. Es frecuente
usar este tipo de argumento falaz cuando faltan o fracasan los argumentos racionales,
y, naturalmente, quienes lo practican son aquellas personas que tienen poder, ya
sea económico,
político,
militar, social, etc.
3. Falacia ad populum.
Cuando en un argumento se
omiten las razones pertinentes que pueden llevar a la aceptación o el
rechazo de su conclusión y se utilizan, por el
contrario, y se invocan como "razones" hechos o circunstancias
imaginarios o reales con la única finalidad de excitar los
sentimientos y emociones del auditorio, nos encontramos con un argumento falaz
que se denomina ad populum. Este término
significa que el argumento se dirige a un conjunto de personas -"al
pueblo"- con la intención de provocar en ellos
aquellos sentimientos que les hagan adoptar el punto de vista del hablante.
4. Falacia ad verecundiam.
Significa apelación a la
autoridad. Se recurre al argumento de autoridad, al sentimiento de respeto que
se tiene hacia esa autoridad para conseguir así el
asentimiento hacia una conclusión.
5. Falacia ad ignorantiam.
Se pretende que porque algo no
se sepa o no se haya probado que es verdad, entonces es falso.
6. Falacia del tu quoque.
Argumentos en los que no se
presentan razones oportunas para replicar a una acusación,
sino que en su lugar se devuelve la ofensa al acusador. Es un caso particular
de la falacia ad hominem.
Falacias de los datos
insuficientes.
1. Generalización
inadecuada. Se construye la conclusión
sobre una base de datos no apropiada para el caso.
2. Falacia de falsa causa, víd
supra.
3. Por insuficiencia de
pruebas. Si cuando se supone que se están exponiendo
todos los datos necesarios para demostrar o refutar una conclusión, se
omiten aquellos hechos desfavorables para la opinión
mantenida.
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