Una multitud perrofláutica ha intentado rodear al Congreso de los Diputados español y en parte lo ha conseguido. Luego ha habido lucha callejera entre los perroflautas y la policía y ésta ha vencido por su disciplina, su fortaleza y su unidad de mando frente al vulgo desordenado e ignaro. Desordenado porque no obedece a un plan unitario de acción, ignaro porque no sabe nada de doctrina política ni tiene proyecto político coherente y viable alguno. Los balbuceos democráticos no sirven para construir un Estado, que forzosamente ha de contener elementos no democráticos necesarios para lograr su eutaxia política.
El policía es un ser superior. El vulgo es un ser inferior. El poder y la violencia van de la policía al vulgo para disciplinarlo y reducirlo al orden y a la obediencia. Ha vencido de nuevo la policía del Régimen. El Régimen prosigue con su putrefacción habitual y con su círculo de infamias y cúmulo de vilezas y despropósitos. El pueblo no tiene aún la fuerza. Tiene que fortalecerse en la lucha callejera y en el dolor y en la paciencia y el sufrimiento y el trabajo de lo negativo. Sólo así podrá hacerse eficaz en la lucha y en el combate frente al Estado y a la clase política del Régimen.
No apoyo al vulgo, pero tampoco apoyo al Régimen de 1978, que quede claro eso. Contemplo como un espectador desesperanzado las luchas callejeras mientras España se va derrumbando a trozos de manera acelerada y la clase política por mor de su progresismo, democratismo y europeísmo deja que todo siga su curso sin intervenir en absoluto.
De esta situación sólo nos puede salvar un hombre superior providencial con el apoyo entusiasta del vulgo y de las fuerzas armadas y policiales. Dentro del Régimen sólo hay escoria política y éste es incapaz de autorreformarse. Nuestro potencial salvador si es que existe, vendrá de fuera del Régimen.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
martes, 18 de septiembre de 2012
Esperanza Aguirre
Soy liberal y por eso me siento cercano a Esperanza Aguirre, pero soy patriota y nacionalista español republicano y de orden y ahí me siento lejano de Esperanza Aguirre. Ella comenzó una gestión brillante y socialdemócrata, pero poco a poco se fue imponiendo en su gestión la idea de la privatización de los servicios públicos, la doctrina del anarquismo liberal, que me parece aberrante e infantil: creer que el mercado y la sociedad civil descansan sobre sí mismos y que pueden prescindir de la coacción y de la dirección por parte del Estado. Decidió ahorrar en la sanidad y en la enseñanza y así comenzó un proceso privatizador progresivo y creciente. Esto la llevó a enfrentarse con las poderosas burocracias sindicales antaño, que yo creo que ya no son nada ni nadie. Ha hecho grandes cosas: sus obras públicas, su fomento del despliegue y formidable desarrollo de las fuerzas productivas en Madrid, su mayor sentido patriótico que en el resto del PP, putrefacto y vendido al progresismo y al separatismo, ha hecho que de vez en cuando sintiera admiración por ella. Sus críticas al progresismo me han gustado muchas veces. Sin embargo, no puedo tragar con ella con sus subvenciones a la enseñanza privada y a la sanidad privada y su decidido apoyo a los negocios privados con fondos públicos. Por ahí yo no trago, ni tampoco con el deterioro de la enseñanza promovido e impulsado por ella con la estúpida educación bilingüe y con el aumento de alumnos por aula y el aumento de horas de trabajo de los profesores a cambio de menor salario. El balance de Esperanza Aguirre es agridulce. Pudo haber sido mejor. Fue mejor que el resto del PP. Tenía las taras de los liberales anarquizantes, sin ninguna conexión con la tradición liberal española. Tenía el fundamentalismo democrático en los huesos. Era del PP. Partido de la Puta Pena. Todo eso lastraba su acción política y su ideología. Ahora, que descanse y que sobreviva y disfrute de las sensaciones agradables.
viernes, 22 de junio de 2012
Heimarmene
Heimarmene es el destino o fatum para los griegos, particularmente para los estoicos. Esto significa que ocurrió lo que tenía que ocurrir, ocurre lo que tiene que ocurrir y ocurrirá lo que tenga que ocurrir. Las cosas son así como son y están bien por la decisión y sabia resolución de la divina providencia y el sabio debe saber poner en conexión su débil subjetividad individual, psicológica, personal, idiográfica, con la subjetividad racional del Destino de la pronoia, de la providencia que todo lo tiene medido y calculado en su totalidad.
Tengo yo la sensación de que todo lo que pasa en España desde 1975 es el efecto de un plan providencial de la corrupta clase política española para desmantelar el Estado, la Nación, la Patria. La democracia fue el pretexto. Se desmanteló el franquismo por parte de los propios franquistas que decidieron dejar de ser franquistas y avergonzarse del franquismo. Otros franquistas se hicieron además antifranquistas y separatistas. Se constituyó un contubernio constitucional de franquistas, progresistas y separatistas para repartirse el Estado en una suerte de pacto de no agresión mutua, que no ha sido cumplido.
Los que han vencido han sido los separatistas, que han ido rapiñando una ración cada vez mayor de Estado y de España para conseguir su aniquilación. Era sólo cuestión de tiempo la liquidación de España según sus planes a largo plazo y parece que ya estamos al final del camino: los franquistas se han extinguido y el PP no guarda relación alguna con el franquismo. Su referencia doctrinal son los EE.UU. o la corrupta socialdemocracia europea. Nada de la tradición histórica conservadora tradicional española. Los progresistas han embadurnado con sus memeces el Estado y la sociedad españoles y los separatistas han conseguido dividir en trozos separados la Nación Española. Todo está a punto para la voladura del Régimen de 1978 por parte de la clase política española.
La legalización de la ETA, las negociaciones secretas con la ETA parecen marcar el procedimiento de voladura del Régimen de 1978 con la Nación Española incluida.
Entonces, uno nota la alienidad del poder político. Es algo que viene de arriba, no de abajo. La plebe no tiene influencia alguna en todo este proceso. Se deja hacer y acepta el destino inexorable que le marca la clase política, aun cuando sea su enemiga mortal. La plebe sólo piensa con el estómago. Por eso habrá motines populares pronto en España, pero la plebe no tiene conciencia política nacional ni patriótica, como no sea con el júrgol.
Está todo previsto por el Régimen de 1978: la liquidación de España y la desorganización de las instituciones de la sociedad. Todo ello ya se ha llevado a efecto. Falta la conclusión. La salida de presos de ETA de la cárcel, de Otegui, son ya migajas que quedan por entregar. Ya está cortado el bacalao. El Régimen de 1978 putrefacto, aplaudido por sus periodistas (todos) y propagandistas, su clase política y sus intelectuales de medio pelo ha conseguido sus fines y metas prácticamente. Queda poco.
Tengo yo la sensación de que todo lo que pasa en España desde 1975 es el efecto de un plan providencial de la corrupta clase política española para desmantelar el Estado, la Nación, la Patria. La democracia fue el pretexto. Se desmanteló el franquismo por parte de los propios franquistas que decidieron dejar de ser franquistas y avergonzarse del franquismo. Otros franquistas se hicieron además antifranquistas y separatistas. Se constituyó un contubernio constitucional de franquistas, progresistas y separatistas para repartirse el Estado en una suerte de pacto de no agresión mutua, que no ha sido cumplido.
Los que han vencido han sido los separatistas, que han ido rapiñando una ración cada vez mayor de Estado y de España para conseguir su aniquilación. Era sólo cuestión de tiempo la liquidación de España según sus planes a largo plazo y parece que ya estamos al final del camino: los franquistas se han extinguido y el PP no guarda relación alguna con el franquismo. Su referencia doctrinal son los EE.UU. o la corrupta socialdemocracia europea. Nada de la tradición histórica conservadora tradicional española. Los progresistas han embadurnado con sus memeces el Estado y la sociedad españoles y los separatistas han conseguido dividir en trozos separados la Nación Española. Todo está a punto para la voladura del Régimen de 1978 por parte de la clase política española.
La legalización de la ETA, las negociaciones secretas con la ETA parecen marcar el procedimiento de voladura del Régimen de 1978 con la Nación Española incluida.
Entonces, uno nota la alienidad del poder político. Es algo que viene de arriba, no de abajo. La plebe no tiene influencia alguna en todo este proceso. Se deja hacer y acepta el destino inexorable que le marca la clase política, aun cuando sea su enemiga mortal. La plebe sólo piensa con el estómago. Por eso habrá motines populares pronto en España, pero la plebe no tiene conciencia política nacional ni patriótica, como no sea con el júrgol.
Está todo previsto por el Régimen de 1978: la liquidación de España y la desorganización de las instituciones de la sociedad. Todo ello ya se ha llevado a efecto. Falta la conclusión. La salida de presos de ETA de la cárcel, de Otegui, son ya migajas que quedan por entregar. Ya está cortado el bacalao. El Régimen de 1978 putrefacto, aplaudido por sus periodistas (todos) y propagandistas, su clase política y sus intelectuales de medio pelo ha conseguido sus fines y metas prácticamente. Queda poco.
martes, 19 de junio de 2012
Arrepentimiento
Al asesino se le mata por amor. Por amor a él mismo, desdichada criatura digna de lástima y compasión y por amor a los demás, heridos y calumniados por el mero hecho de que el asesino siga aún con vida. Por eso creo que es preciso darle la razón a Joseph de Maistre al ensalzar las virtudes del verdugo y la sublimidad del verdugo. El castigo es fundamental. Si no hay castigo, no hay crimen. No pasa nada entonces.
Los terroristas separatistas vascongados de la ETA merecen la muerte por varias razones: 1. Por razón de Estado, por los arcana imperii. Todo enemigo del Estado merece la muerte. Hay que garantizar la paz pública y eso pasa por la eliminación de los terroristas etarras. El Estado es incompatible con los que quieren su destrucción. 2. Por razones éticas. El etarra es una persona de grado cero y se le mata por compasión si sufre por sus crímenes horrendos. Nosotros podemos facilitarle la muerte por suicidio o matarlo nosotros mismos por compasión. 3. Por razones morales, la sociedad tiene que matarlo al asesino etarra para no envilecerse por el relativismo moral que anida en las teorías de la reinserción y el arrepentimiento psicológico. La pena de muerte constituye un formidable valladar para evitar que nos de todo igual.
El verdadero arrepentimiento es la muerte. No puede haber arrepentimiento psicológico ni perdón. Lo hecho, hecho está y el asesino tiene que afrontar la muerte. Por eso resulta indecente organizar encuentros entre asesinos y víctimas de ellos. Ya el hecho de que sigan aún vivos los asesinos constituye un verdadero envilecimiento de la sociedad española. Si encima las víctimas se prestan a este juego de ecualización víctima=verdugo y por lo tanto de trivialización de los crímenes y asesinatos de la ETA, entonces podemos decir que la sociedad española se ha envilecido hasta extremos inimaginables hace tan sólo unos años.
Los terroristas separatistas vascongados de la ETA merecen la muerte por varias razones: 1. Por razón de Estado, por los arcana imperii. Todo enemigo del Estado merece la muerte. Hay que garantizar la paz pública y eso pasa por la eliminación de los terroristas etarras. El Estado es incompatible con los que quieren su destrucción. 2. Por razones éticas. El etarra es una persona de grado cero y se le mata por compasión si sufre por sus crímenes horrendos. Nosotros podemos facilitarle la muerte por suicidio o matarlo nosotros mismos por compasión. 3. Por razones morales, la sociedad tiene que matarlo al asesino etarra para no envilecerse por el relativismo moral que anida en las teorías de la reinserción y el arrepentimiento psicológico. La pena de muerte constituye un formidable valladar para evitar que nos de todo igual.
El verdadero arrepentimiento es la muerte. No puede haber arrepentimiento psicológico ni perdón. Lo hecho, hecho está y el asesino tiene que afrontar la muerte. Por eso resulta indecente organizar encuentros entre asesinos y víctimas de ellos. Ya el hecho de que sigan aún vivos los asesinos constituye un verdadero envilecimiento de la sociedad española. Si encima las víctimas se prestan a este juego de ecualización víctima=verdugo y por lo tanto de trivialización de los crímenes y asesinatos de la ETA, entonces podemos decir que la sociedad española se ha envilecido hasta extremos inimaginables hace tan sólo unos años.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Incertidumbre
España atraviesa una gran recesión económica agravada y combinada con una gran y grave crisis política nacional, constitucional. El Estado Español nacional está en crisis. El Régimen de 1978 ha conducido a esta situación. Por complacerle a la ETA para que se pusiera contenta y dejara las armas, aquellos franquistas reformistas, renegados, acomplejados se echaron en los brazos de los progresistas y comunistas y separatistas y configuraron una constitución a la medida de los intereses de los enemigos de España, de la antiespaña y así tenemos lo que tenemos ahora en el año 2012, la quiebra, bancarrota y disolución del Estado nacional español. Además, al final, la ETA ha conseguido sus objetivos políticos y la clase política del Régimen de 1978 parpadea y sonríe feliz y autosatisfecha por su armonismo fundamentalista democrático que desnacionaliza España en nombre de la democracia, de los derechos humanos y de la paz.
Ahora bien, cabe concebir que, cumplido el Régimen de 1978 por su propio acabamiento interno, sea éste sustituido por otro régimen político. Una vez que el Régimen de 1978 ha matado al Régimen de 1978, cabe preguntarse ¿Qué hacer? ¿Quién es el sujeto revolucionario o político capaz de instaurar otro régimen político en España o en lo que quede de España?
Por lo demás, la recesión económica bien podría llevarse por delante el actual régimen político imperante hoy en España todavía y acelerar los cambios, que no tienen por qué ser armónicos, sino caóticos e impredecibles.
Si hay algo que quepa decir para calificar la situación actual, no es otro término el adecuado sino el término de incertidumbre, caos, indeterminismo y azar. Estamos a merced del azar y de sucesos impredecibles y estocásticos. La incertidumbre domina el panorama político y económico de España. Nadie sabe qué ocurrirá en los próximos dos o tres años en España.
viernes, 18 de mayo de 2012
Cosas que pasan
Stultorum infinitus est numerus. Esta es una mera constatación empírica de hechos contundentes. La tontería se manifiesta en conductas y en pensamientos, en noemas. Los pensamientos pueden ser erróneos, absurdos, pero existir sin embargo y las ideas falsas se siguen de las falsas con la misma necesidad y rigor que las ideas verdaderas se siguen de las ideas falsas y de las verdaderas. Las ideas falsas se pueden asentar y resultan entonces muy difíciles de desahuciar de los entendimientos simples, comunes del vulgo. No en vano, el vulgo piensa con el estómago y no es capaz de discernir entre lo verdadero y lo falso más allá del principio de verificación.
Una de las ideologías más influyente en nuestros días en algunas capas sociales degradadas, degeneradas de los países capitalistas opulentos occidentales es la ideología animalista. Resulta que les ha dado a algunos descerebrados por proteger a los animales, querer a los animales, vestirles, llevarles a peluquerías, a la discoteca, ponerles la televisión y otras exquisiteces decadentes y cursis. La cosa va más allá aún. Han decidido no comer carne, preocuparse de que las jaulas sean cómodas, de que su nivel de vida mejore, que no se experimente con ellos, que no haya corridas de toros, prohibir la caza, que no haya nada que los lastime. El siguiente paso ha sido atacar a otra especie animal, el homo sapiens sapiens y desear su extinción a mayor gloria de los bondadosos y benéficos animales. Llegan a asesinar, atacar, golpear, insultar, molestar, amenazar a los ciudadanos que van a los toros, que los defienden, quieren prohibir todo lo que ellos consideran bárbaro. Se han convertido en un grupo de fanáticos que cometen el error de considerar a los animales no humanos como personas, como ciudadanos, como sujetos morales y políticos.
Ya los nazis iban por ahí: querían prohibir el tabaco, los malos tratos a los animales, la caza, la experimentación con ellos. Los nazis eran animalistas y ecologistas. El animalismo tiene unas evidentes raíces nazis. Lo natural, lo biológico, como centro de la política. También las feministas van por ahí así como los movimientos políticos de maricones y bolleras, los transmaricabollos en afortunada expresión neolingüística de los perrofláuticos de este año 2012. Cuando se borran las fronteras entre lo biológico y lo político, se politiza la biología y se biologiza la política. Cuando se borran las fronteras entre hombres y animales, el hombre se animaliza y los animales se humanizan. Los nazis hicieron eso: a los judíos los trataron peor que a animales y a los animales los trataron como personas. Cayeron en la barbarie. Ahora resurgen con fuerza los planteamientos nazis con otras envolturas ideológicas y políticas.
Los hombres tienen derecho a hacer lo que quieran con su entorno, con los animales y con su existencia. No hay un Dios por encima de nosotros para juzgarnos como especie. Debemos obrar en exclusivo interés humano, antropocéntrico y preocuparnos del eje circular, humano y poner los otros ejes al servicio de los intereses de la especie humana y dejarnos de majaderías antitaurinas y respetar al pueblo, que ama a los toros y que es feliz con ellos. Quien sea animalista que sepa que está equivocado pero que no moleste a los demás hombres, que también somos animales.
Una de las ideologías más influyente en nuestros días en algunas capas sociales degradadas, degeneradas de los países capitalistas opulentos occidentales es la ideología animalista. Resulta que les ha dado a algunos descerebrados por proteger a los animales, querer a los animales, vestirles, llevarles a peluquerías, a la discoteca, ponerles la televisión y otras exquisiteces decadentes y cursis. La cosa va más allá aún. Han decidido no comer carne, preocuparse de que las jaulas sean cómodas, de que su nivel de vida mejore, que no se experimente con ellos, que no haya corridas de toros, prohibir la caza, que no haya nada que los lastime. El siguiente paso ha sido atacar a otra especie animal, el homo sapiens sapiens y desear su extinción a mayor gloria de los bondadosos y benéficos animales. Llegan a asesinar, atacar, golpear, insultar, molestar, amenazar a los ciudadanos que van a los toros, que los defienden, quieren prohibir todo lo que ellos consideran bárbaro. Se han convertido en un grupo de fanáticos que cometen el error de considerar a los animales no humanos como personas, como ciudadanos, como sujetos morales y políticos.
Ya los nazis iban por ahí: querían prohibir el tabaco, los malos tratos a los animales, la caza, la experimentación con ellos. Los nazis eran animalistas y ecologistas. El animalismo tiene unas evidentes raíces nazis. Lo natural, lo biológico, como centro de la política. También las feministas van por ahí así como los movimientos políticos de maricones y bolleras, los transmaricabollos en afortunada expresión neolingüística de los perrofláuticos de este año 2012. Cuando se borran las fronteras entre lo biológico y lo político, se politiza la biología y se biologiza la política. Cuando se borran las fronteras entre hombres y animales, el hombre se animaliza y los animales se humanizan. Los nazis hicieron eso: a los judíos los trataron peor que a animales y a los animales los trataron como personas. Cayeron en la barbarie. Ahora resurgen con fuerza los planteamientos nazis con otras envolturas ideológicas y políticas.
Los hombres tienen derecho a hacer lo que quieran con su entorno, con los animales y con su existencia. No hay un Dios por encima de nosotros para juzgarnos como especie. Debemos obrar en exclusivo interés humano, antropocéntrico y preocuparnos del eje circular, humano y poner los otros ejes al servicio de los intereses de la especie humana y dejarnos de majaderías antitaurinas y respetar al pueblo, que ama a los toros y que es feliz con ellos. Quien sea animalista que sepa que está equivocado pero que no moleste a los demás hombres, que también somos animales.
martes, 15 de mayo de 2012
Leyenda Negra
La Leyenda Negra la inventó un sacerdote fanático e imbécil llamado Bartolomé de las Casas. Despotricaba contra España en favor de los bárbaros y salvajes para conseguir para la Iglesia súbditos antiespañoles y sembrar así la discordia contra el Imperio. España toleraba a aquel insecto memo y relativista. Sus obras están plagadas de desatinos y mentiras. Encima, el Gobierno le hizo caso con las Leyes de Indicas de 1542 y no autorizando la publicación del Demócrates Alter de Juan Ginés de Sepúlveda, el hombre más culto de España.
En la época contemporánea la Leyenda Negra Antiespañola genera el afrancesamiento de la élite política y el desprecio de lo propio español. Los afrancesados ya eran la antiespaña en 1808 y una avanzadilla al servicio y a la mayor gloria de Francia en España.
Anglofilia, francofilia, germanofilia son los diversos nombres de la influencia de las grandes potencias en España desde el siglo XIX. Casi siempre eran los revolucionarios izquierdistas los que más se dejaban ganar por tales influencias y pretendían mimetizar a tales Estados europeos y tomarlos como modelos políticos, religiosos, morales, filosóficos implantando en España así una suerte de protectorado intelectual del país del que se tratase.
Las izquierdas devinieron antiespaña por una asimilación excesiva de las influencias foráneas. Si todo era tan malo, ¿Por qué no copiar a las grandes potencias? Si todo era tan malo, lo español era muy malo, los dialectos minoritarios eran muy buenos, la historia de España era muy mala, el Islam era muy bueno, la inquisición era muy mala, el protestantismo era muy bueno, el jacobinismo era muy bueno, la Iglesia Católica era muy mala, la derecha era muy mala.
Las izquierdas, con estas doctrinas intentaban aniquilar la España tradicional y sustituirla por una copia o mímesis de Gran Bretaña, Francia, Alemania o de todas juntas. El PCE pretendía por su parte imitar a la URSS como modelo teórico y social.
Cuando se derrumba el Régimen del 18 de julio de 1936 a partir de 1975 tiene lugar algo realmente fantástico: la derecha gobernante asume la leyenda Negra anticonservadora española y denigra a la derecha tradicional, a sí misma y rompe sus anclajes históricos y su continuidad con respecto al franquismo. Surge una nueva derecha castrada, centrista, moderada, progresista. Es la interiorización de la Leyenda Negra Antiespañola en relación con el franquismo y el conservadurismo de la coalición gobernante durante el franquismo. La UCD primero, luego AP y finalmente el PP pudieron así reclamar su derecho a disfrutar de la herencia franquista haciéndose perdonar sus pecados por los progresistas del PSOE y del PCE. El PSOE y el PCE eran los falsadores potenciales o reales, criterios extrínsecos negativos de la corrección política de la derecha española que llegó finalmente a renegar de España y a conformarse con el usufructo alternativo en el Régimen de 1978. Finalmente, la Leyenda Negra había instaurado un Régimen, el Régimen de 1978 cuya ideología oficial era renegar de España, su historia, su religión, su idioma y de todo lo que recordara el pasado. Era como si la Historia de España hubiera comenzado en 1978 y como si todo lo anterior fuera una prehistoria monstruosa y oscura.
En la época contemporánea la Leyenda Negra Antiespañola genera el afrancesamiento de la élite política y el desprecio de lo propio español. Los afrancesados ya eran la antiespaña en 1808 y una avanzadilla al servicio y a la mayor gloria de Francia en España.
Anglofilia, francofilia, germanofilia son los diversos nombres de la influencia de las grandes potencias en España desde el siglo XIX. Casi siempre eran los revolucionarios izquierdistas los que más se dejaban ganar por tales influencias y pretendían mimetizar a tales Estados europeos y tomarlos como modelos políticos, religiosos, morales, filosóficos implantando en España así una suerte de protectorado intelectual del país del que se tratase.
Las izquierdas devinieron antiespaña por una asimilación excesiva de las influencias foráneas. Si todo era tan malo, ¿Por qué no copiar a las grandes potencias? Si todo era tan malo, lo español era muy malo, los dialectos minoritarios eran muy buenos, la historia de España era muy mala, el Islam era muy bueno, la inquisición era muy mala, el protestantismo era muy bueno, el jacobinismo era muy bueno, la Iglesia Católica era muy mala, la derecha era muy mala.
Las izquierdas, con estas doctrinas intentaban aniquilar la España tradicional y sustituirla por una copia o mímesis de Gran Bretaña, Francia, Alemania o de todas juntas. El PCE pretendía por su parte imitar a la URSS como modelo teórico y social.
Cuando se derrumba el Régimen del 18 de julio de 1936 a partir de 1975 tiene lugar algo realmente fantástico: la derecha gobernante asume la leyenda Negra anticonservadora española y denigra a la derecha tradicional, a sí misma y rompe sus anclajes históricos y su continuidad con respecto al franquismo. Surge una nueva derecha castrada, centrista, moderada, progresista. Es la interiorización de la Leyenda Negra Antiespañola en relación con el franquismo y el conservadurismo de la coalición gobernante durante el franquismo. La UCD primero, luego AP y finalmente el PP pudieron así reclamar su derecho a disfrutar de la herencia franquista haciéndose perdonar sus pecados por los progresistas del PSOE y del PCE. El PSOE y el PCE eran los falsadores potenciales o reales, criterios extrínsecos negativos de la corrección política de la derecha española que llegó finalmente a renegar de España y a conformarse con el usufructo alternativo en el Régimen de 1978. Finalmente, la Leyenda Negra había instaurado un Régimen, el Régimen de 1978 cuya ideología oficial era renegar de España, su historia, su religión, su idioma y de todo lo que recordara el pasado. Era como si la Historia de España hubiera comenzado en 1978 y como si todo lo anterior fuera una prehistoria monstruosa y oscura.
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